La Casa de la Cultura de Gondomar estrena ascensor

La Casa de la Cultura de Gondomar estrena ascensor y se da un paso más en la eliminación de barreras arquitectónicas en el municipio. Su instalación facilita la accesibilidad a todo el edificio y es un primer paso dentro de la reforma integral que baraja el gobierno local para este inmueble. El proyecto, redactado por el arquitecto Pedro González, contó con un presupuesto de algo más de 50.728 euros, con cargo al Plan Concellos de la Diputación Provincial de Pontevedra. La instalación del ascensor afectó al acceso y al interior, respetando en todo momento el exterior del edificio.

Además del ascensor se actuó en la entrada de la Casa de la Cultura adaptando el pavimento a la cuota de la vía estableciendo así una plataforma única en el acceso del edificio y su planta baja garantizando de esta manera una total accesibilidad a ella. El regidor, Paco Ferreira, se felicitó por esta obra porque “supondrá acabar con una importante barrera arquitectónica, algo que perseguíamos desde hace tiempo para facilitar las condiciones de accesibilidad de todo el mundo que se acercara hasta este edifico, que tiene más de tres décadas de vida y que necesitaba no solo esta reforma si no otros cambios que acometeremos”.

Recordó que el plan de accesibilidad era un proyecto que en su día quiso poner en marcha pero que se topó con dificultades por parte de otras administraciones, como ocurrió, por ejemplo, con la instalación de una rampa en el acceso al consistorio. Por eso “optamos por seguir buscando soluciones y aprovechando los edificios de los que disponemos o fuimos recuperando”.

Así recordó que el retorno del antiguo Centro de Salud permitió trasladar a su planta baja, con acceso accesible, el Registro Municipal, así como otros departamentos como el de Bienestar Social, Igualdad o Medio Ambiente. Cambios a los que se sumará la reforma que pretende acometer en la Casa de la Cultura en cuya planta baja continúa la oficina de juventud, y se estudia la posibilidad de convertirla en un centro social para la tercera edad.

“Es una de las ideas que tenemos sobre la mesa, sin descartar acometer reformas que permitan la localización de la biblioteca -actualmente en proceso de catalogación- en el resto del edificio, siempre buscando poner a disposición de los vecinos los edificios municipales para su mejor uso y disfrute”, concluye Paco Ferreira.