Más de una treintena de voluntarios relacionados directa o indirectamente con el mundo de la docencia dan forma a la Plataforma Didáctica Solidaria que pretende, hacia finales de este mes, comenzar una serie de clases de apoyo a escolares que tengan alguna dificultad en el proceso de aprendizaje y que además formen parte de familias desfavorecidas. La iniciativa coordinada por Betty León Fong, catedrática de Física Aplicada jubilada de la Universidad de Vigo, no pretende convertirse en una academia al uso sino que parte de una conciencia solidaria pensada para que los niños que se encuentren en esta situación puedan iniciar el próximo curso sin dificultades añadidas.
Fong mantiene que los efectos académicos del confinamiento produjeron una brecha educativa acentuada en escolares cuyas familias o bien no tienen acceso a las nuevas tecnologías, o que por motivos de conciliación no hayan recibido la atención necesaria. Entre la larga lista de voluntariado que da forma al proyecto figuran docentes en activo y jubilados que cuentan con una amplia experiencia en el mundo educativo a sus espaldas como por ejemplo como Mari Carmen Lorenzo, maestra durante más de 30 años y directora del CEIP Humberto Juanes de Nigrán durante 12; Marina González, psicopedagoga; Chema, profesor en activo cuyo papel es el de trasladarles la óptica del profesorado; o Pilar Rodríguez, presidenta del C.C. Baíña y que funciona como una pieza fundamental de la plataforma.
“Los centros culturales son importantísimos para nosotros. Contamos con la colaboración de ocho de ellos repartidos por la comarca y son los que reúnen las condiciones para impartir las clases al tener pólizas de seguros y aulas”, explicó Fong.
Todos coinciden en que la interrupción del curso lectivo tradicional afectó de modo muy diferente al colectivo estudiantil y que en muchos casos la situación acarreará consecuencias negativas para los escolares. “Las necesidades existen, todos los años se producen grupos de niños que se quedan atrás o rezagados y el problema es que ahora se agrava”, manifestó González.
En este sentido reiteraron que el contexto en el que se enmarca su proyecto está ajeno a presiones propias del curso escolar tales como exámenes o notas, y que fuera de una situación de estrés podrán impulsar sus potencialidades con una mayor tasa de éxito. “Muchas veces el fracaso escolar parte de esta carencia”, manifestaron. Herramientas como la lectoescritura o el razonamiento lógico matemático, las consideran esenciales en el proceso.
La idea de crear la Plataforma Didáctica Solidaria nació del Grupo de Apoyo Val Miñor, una agrupación de vecinos nacida en pleno confinamiento y que a día de hoy llevan elaboradas de manera altruista más de 17.000 mascarillas, además de brindar su ayuda para todos aquellos que la necesitaron. Asimismo son los encargados de acercar tanto a alumnos como a profesores de dos elementos de protección lavables para que estén protegidos de cara al inicio de su actividad.

