Paradores iniciará la tala del pinar de Monte Boi tras la Semana Santa

FOTO: ALBERTO RODRÍGUEZ // Fortaleza de Monterreal.

La densa arboleda que acompaña a la fortaleza ubicada en la península de Monte Boi en Baiona tiene los días contados. El bosque, compuesto en su mayor parte por pino y que ocupa dos hectáreas, está enfermo debido a una severa plaga de oruga procesionaria que provoca que el 75% de los existentes estén secos, total o parcialmente. Un hecho corroborado por la Consellería de Medio Rural de la Xunta en donde afirma además, que “existe un riesgo real de salud pública para los usuarios”.

La única solución que tienen en su mano es su tala completa, aunque desde la cadena hotelera anunciaron que la extensión afectada será repoblada con especies autóctonas y que las actuaciones correrán por su cuenta de manera íntegra. Los trabajos comenzarán de manera inminente, según declaraciones del director del Parador Conde de Gondomar, Francisco Plaza, “empezaremos justo después de Semana Santa”. Plaza explicó que la virulencia con la que el lepidóptero está atacando a una de las zonas más emblemáticas de la Villa se debe a la edad de los árboles, que en este caso superan ya el medio siglo de vida. Un factor determinante y que marca la resistencia de la especie arbórea a erosiones externas. “La edad óptima de tala para los pinos son 35 años, y estos tienen prácticamente el doble por eso están muy debilitados. No nos queda otra solución”, añadió. Con todo y pese al primer impacto, sobre todo visual, el directivo del complejo hotelero añadió que supondrá una mejora sustancial a largo plazo “tanto para el Parador como para la imagen de Baiona en general”.

Las actuaciones cuentan con los permisos provinciales pertinentes así como “de la Dirección Xeral de Patrimonio de la Consellería de Cultura e Turismo, dada la existencia de bienes de interés cultural (BIC) en el lugar”, según aseguró el departamento de comunicación de la cadena. Sin embargo en cuanto a la solicitud de reforestación, el organismo autonómico solicitó un proyecto más detallado sobre cómo acatarán los trabajos ya que la zona cuenta con edificaciones históricas muy sensibles. Lo que sí pudo adelantar Plaza es que se llevarán a cabo en dos fases. La primera comprenderá la zona más protegida de las inclemencias meteorológicas y aquí la especie elegida será el roble, aunque en el resto de terreno esto está por determinar. “En la zona más expuesta al viento y al mar es inviable plantar carballo porque no sobreviviría”, explicó.

Plaza hizo hincapié en que el interior de la península de Monterreal, habitualmente utilizado por vecinos y visitantes como zona de esparcimiento y ocio, mejorará sustancialmente. “Tenemos que ser conscientes de que por mucho que puede fastidiar en un primer momento, la vida de los árboles es limitada y en función de la especie unos duran más y otros menos. Aunque en este caso lo solucionaremos repoblando, esto tiene un coste económico para nosotros pero es la mejor fórmula”, finalizó.

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