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Aprobado el núcleo de Campo Grande en Morgadáns que permitirá salvar del derribo cuatro viviendas

Gracias al trabajo de los técnicos municipales de Gondomar, de la mano de los técnicos de la Xunta, y de la propia Directora General de Urbanismo, que también hizo suya la preocupación del concejal de Urbanismo y de los vecinos del barrio de Campo Grande, hoy podemos hablar de la aprobación definitiva de este núcleo, y en consecuencia, de la tranquilidad que este hecho de tanta relevancia va a suponer como mínimo para cuatro familias que tenían colgada sobre sus viviendas la espada de Damocles de las actuaciones de la APLU. En un núcleo rural tradicional, que tuvo la “mala suerte” de no ser delimitado en los años 90.

Después de casi dos años de trabajo (pues hubo que comenzar de nuevo una tramitación casi finalizada a causa de la entrada en vigor de la nueva LOUGA) y de pasar por la peneira de 24 trámites (informes sectoriales), incluso lo de Aviación Civil del Estado porque Campo Grande puede afectarle a los vuelos que van hacia Peinador, el pasado 2 de febrero fue aprobado definitivamente por la Xunta la delimitación del núcleo rural de Campo Grande. Al mismo tiempo, también ya están a punto de ser aprobados los núcleos de Penalba, Mourisca, San Roque, Prado, A Carballa y Crucero-Donas, en distintas fases.

“Resolver o enderezar aquello que se hizo mal, o no se hizo en urbanismo, además de ser una tarea compleja, consume esfuerzos, tiempo y energías, y no siempre produce el resultado deseado, además de la dificultad añadida de explicarlo. Pero es un deber político, y mismo moral, que como concejal de Urbanismo asumí con la voluntad y el convencimiento de resolverle el problema a muchas personas víctimas de la situación urbanística de Gondomar que ellas no provocaron y en la que se vieron atrapadas a causa de una mala gestión de políticos locales que están en la memoria de todo Gondomar. Acometer la ordenación del territorio, aunque sea de un trozo pequeño del mismo, si se hace honestamente y con la vocación de un servicio público, siempre es beneficioso para el vecindario y para el bien común”, destaca Antonio Araújo.

“En misma línea de ese trabajo calado y duro, casi anónimo, de apostar por un urbanismo con seguridad jurídica, también hace falta anunciar que por fin están desbloqueadas las licencias de obra en las áreas de tolerancia (una faja de 40 m alrededor de los núcleos delimitados), que ya comenzamos a conceder desde hace 15 días, lo que va a permitir dar unas 40 licencias que hasta ahora estaban esperando y que habrá que revisar, corregir etc, pero que irán saliendo poco a poco”, añade el concejal de Urbanismo.

“Soy consciente que estos trabajos son solo paliativos y que resuelven una parte pequeña del problema urbanístico que tiene Gondomar, cuya solución pasa por la aprobación del PGOM, cuyo borrador pasó por la fase de participación vecinal y social, y que en este momento sólo está pendiente de resolver la cesión del contrato de EPTISA (que fue comprada por los chinos) a la nueva empresa (que viene siendo el equipo de planeamiento que EPTISA tenía y del que se deshizo). En este momento está pendiente de la decisión del Alcalde de llevarlo a la Junta de Gobierno para aprobar la dicha cesión, y que cuenta con informes bastante firmes para poder hacerlo. Dilatar esta decisión supone paralizar un proceso que se puso en marcha con mucho apoyo vecinal y, la posibilidad y perder 224.000 € de subvención para hacer el PGOM, lo que supondría otros 15 años más sin PGOM”, concluye Araújo.

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