El vigués Nacho Carreras viene de publicar la que es su cuarta novela. Tras “El ángel fiel”, ambientada en Baiona, “El abrazo del Oso Rojo”, que transcurre en Ponteareas, y “Marea muerta”, firma un galician noir titulado “Nudos de sal” (Roca Editorial) que combina la investigación criminal con un retrato profundamente humano de la amistad, la culpa y los secretos familiares, y que será presentado el próximo 22 de agosto en la Librería Ideas de Baiona.
Ambientada en una exclusiva urbanización de las Rías Baixas, la historia se pone en marcha tras un asesinato aparentemente resuelto. A través de las investigaciones paralelas de un policía que da el caso por cerrado y de un jubilado incapaz de aceptar la versión oficial de los hechos, Carreras construye un thriller donde cada revelación obliga a replantearse todo lo que se creía saber.
La tranquila jubilación del periodista Alfredo Otero cambia para siempre cuando su mejor amigo, Ramiro Rey, aparece asesinado durante la celebración de su sesenta y cinco cumpleaños en la exclusiva urbanización Cala Asterpot, situada en Monteferro, una de las zonas más privilegiadas de las Rías Baixas. El caso conmociona a la comunidad y parece quedar resuelto cuando Antón Rey, hijo de la víctima, es detenido y acusado del crimen.
Sin embargo, ni la familia ni Alfredo aceptan esa explicación. Convencido de que su amigo no recibió justicia y de que Antón es inocente, el antiguo periodista inicia una investigación por su cuenta. Cuando recibe de forma anónima los interrogatorios realizados durante la investigación policial, comienza a reconstruir los hechos que condujeron a la muerte de Ramiro y descubre que tras la imagen de familia ejemplar de los Rey Vilaboi se esconden secretos cuidadosamente enterrados.
A medida que avanza en sus pesquisas, salen a la luz viejos resentimientos, relaciones ocultas, intereses económicos y vínculos con el narcotráfico gallego. La novela alterna la mirada de Alfredo con la de Teo Costas, el policía encargado del caso, cuya investigación revela nuevas grietas en una historia donde cada respuesta abre nuevos interrogantes.
«La muerte no estaba invitada a la fiesta, pero se coló de todas formas. Ramiro Rey fue asesinado en la celebración de su sesenta y cinco cumpleaños. La noche era espléndida. […] Estaba solo tras un día cargado de emociones que incluso le habían sacado alguna lagrimita. Y eso que él, como decía su mujer, no era de llorar. Lo envolvió un silencio sobrenatural, casi místico. Flotaba bocarriba en el agua, con la mirada fija en las diminutas bombillas que tapizaban el lienzo negro del cielo».
Con el trasfondo de las Rías Baixas y una galería de personajes complejos y llenos de claroscuros, “Nudos de sal” explora los límites de la amistad, la lealtad y la verdad. Porque en Cala Asterpot todos guardan algo. Y porque hay secretos capaces de destruir una familia entera.
Periodista y guionista de televisión, Nacho Carreras traslada a la ficción su dominio de los mecanismos narrativos para construir un thriller coral lleno de tensión, giros inesperados y una atmósfera profundamente gallega, donde el paisaje y los personajes se convierten en piezas esenciales del misterio.
Galicia noir: el paisaje como memoria
Las Rías Baixas son mucho más que el escenario donde se desarrolla la historia. Monteferro, Baiona, Vigo o la ficticia urbanización Cala Asterpot forman parte esencial del relato y contribuyen a crear una atmósfera profundamente ligada al territorio gallego. Nacho Carreras convierte el paisaje atlántico en un personaje más: el mar, las calas, los paseos marítimos y las urbanizaciones de lujo conviven con viejas heridas, secretos familiares y sombras que parecen resistirse al paso del tiempo. En ese contraste entre la belleza del entorno y la oscuridad de los acontecimientos se construye buena parte de la identidad de la novela. El resultado es un galician noir donde el territorio no sirve únicamente como decorado, sino como reflejo de los conflictos de quienes lo habitan.
«No podía quitarse de la cabeza aquella mañana. Me dijo literalmente esa frase antes de describirme todo: las barcas meciéndose mansas y a lo lejos sobre las tranquilas aguas del Atlántico, el castillo de Monterreal estirándose sobre los mástiles, las islas Estelas, al fondo, y tras ellas, en lontananza, las Cíes y la línea blanca de la playa de Rodas».
La amistad como legado
La relación entre Alfredo Otero y Ramiro Rey constituye el verdadero corazón emocional de la novela. Amigos desde la infancia, han compartido una vida entera de experiencias, alegrías, pérdidas y recuerdos. Cuando Ramiro es asesinado, Alfredo siente que pierde algo más que a un amigo. Pierde una parte fundamental de sí mismo. Impulsado por la culpa de no haber estado presente el día del crimen y por la necesidad de honrar su memoria, emprende una investigación para la que no está preparado. A través de su mirada, Nudos de sal reflexiona sobre la amistad verdadera, aquella que sobrevive al tiempo, a las diferencias y, en ocasiones, incluso a la muerte. También sobre la necesidad humana de dejar un legado y de preservar el recuerdo de quienes han marcado nuestra vida.
«Ramiro y yo nos sacábamos dos años y creo que fuimos inseparables desde que nos conocimos. Representamos la verdadera amistad, esa donde la verdad importa más que el dolor y donde la cuerda siempre llega por muy profundo que sea el pozo ni importar cómo te has caído… […] Forjamos una amistad eterna a base de cerveza y mar. Un nudo de sal. Dos amigos más allá del tiempo… hasta que alguien acabó con el suyo».
Las grietas de la familia perfecta
Bajo la imagen de éxito y estabilidad que proyectan los Rey Vilaboi se esconde una realidad mucho más compleja. Conforme avanza la investigación salen a la luz conflictos heredados, silencios, infidelidades, resentimientos y decisiones que han condicionado durante años la vida de sus miembros. La novela explora cómo las familias construyen una versión idealizada de sí mismas y cómo esa apariencia puede mantenerse durante décadas hasta que un acontecimiento traumático obliga a enfrentarse a la verdad. Carreras retrata con especial sensibilidad los vínculos entre padres e hijos, la culpa, la lealtad y las contradicciones que aparecen cuando el amor familiar convive con los secretos.
«Todo queda en familia. En este caso, en la familia Rey Vilaboi. Una familia modelo, conocida en el Baixo Miño, en Vigo incluso…, que no era tan perfecta como parecía. […] La cuestión es que en ese momento había gente disimulando sus pecados y mi objetivo era sacarlos a la luz».
El autor
Nacho Carreras Ojea (Vigo, 1990) es periodista y autor de tres novelas: “El ángel fiel” (2020), “El abrazo del Oso Rojo” (2021) y “Marea muerta”, publicada en 2024 en esta misma editorial. Ha trabajado en el extinto Canal Tea de Ponteareas, en el Concello de Baiona, en medios como Heraldo de Aragón y delante de las cámaras en Seguridad vital, de RTVE. Durante los últimos siete años ha ejercido como guionista en programas de televisión como La mañana de La 1 o Mañaneros. Actualmente es guionista de La Hora de La 1.

