La campaña arqueológica que el proyecto Fortalezas da Fronteira desarrolla en el yacimiento de As Torres, en San Miguel de Taborda (Tomiño), viene de documentar uno de los hallazgos más relevantes de esta edición: varios elementos metálicos de carácter militar, entre los que destacan unos estribos de caballo, localizados en un contexto arqueológico que permitirá avanzar en la cronología y evolución de este complejo defensivo.
Según explicó la arqueóloga y directora científica del proyecto, Rebeca Blanco-Rotea, este año se incorporó a la campaña una nueva metodología basada en la arqueología del conflicto, con la colaboración del especialista Gorka Martín, investigador de la Universidad del País Vasco.
“Lo primero fue explicar que no se debe hacer con un detector de metales y como su mal uso afecta a los yacimientos arqueológicos. Después realizamos una actividad formativa para que los participantes conocieran cómo se utiliza correctamente esta herramienta y, a partir de esa prospección, planificamos la intervención arqueológica”, explicó.
Fue precisamente en una de las zonas señaladas por esa prospección donde aparecieron los nuevos materiales metálicos. Entre ellos destacan unos estribos de caballo, encontrados sobre un pavimento perfectamente conservado. Según Blanco-Rotea, su posición y estado de conservación permiten formular nuevas hipótesis sobre la evolución del yacimiento.
“Los estribos aparecieron juntos y rotos, por lo que pensamos que fueron descartados y reutilizados, igual que otros materiales constructivos, como parte de la preparación de un nuevo pavimento”, indicó.
El contexto en el que aparecieron resulta especialmente relevante. El pavimento documentado presenta una primera base de guijarros y arcilla, sobre la que se dispone una capa compactada de arcilla amarillenta. Sobre ella aparece una segunda pavimentación, elaborada con abundante teja machacada y sometido a un proceso de quema para endurecer la superficie.
Según la directora científica del proyecto, este tipo de pavimentos permitían crear superficies especialmente resistentes para soportar el tránsito de materiales pesados asociados a la actividad militar, especialmente a la artillería.
Las primeras evidencias apuntan a que este contexto podría corresponder a la Baja Edad Media. Junto a los estribos aparecieron abundantes fragmentos cerámicos que, de manera preliminar, se datan entre los siglos XIII y XIV, coincidiendo con la cronología de los materiales documentados durante la campaña de 2025. “De momento todos los materiales cerámicos que estamos recuperando en esta zona pertenecen a los siglos XIII y XIV. Ahora toca limpiarlos y estudiarlos con detalle, pero los contextos son muy similares a los que ya conocemos de otros castillos medievales”, explicó Blanco-Rotea.
DATACIONES ABSOLUTAS PARA RECONSTRUIR LA HISTORIA DEL YACIMIENTO
Con el objetivo de confirmar estas hipótesis, el equipo está desarrollando un amplio programa de recogida de muestras para la datación absoluta. Para eso se recogieron muestras de la argamasa del primer pavimento, que serán analizadas mediante luminescencia ópticamente estimulada (OSL) por el investigador Jorge Sanjurjo-Sánchez, de la Universidade da Coruña. También se analizarán la capa superior rubefactada -que permitirá datar el momento de la quema del pavimento- y numerosos carbones recuperados durante la excavación.
Estos análisis permitirán determinar cuándo se construyó cada uno de los pavimentos, si ambos pertenecen al mismo momento cronológico y en qué momento se produjo el incendio que endureció la superficie.
UN YACIMIENTO CADA VEZ MÁS COMPLEJO
Los nuevos hallazgos refuerzan la idea de que As Torres fue un espacio ocupado y transformado durante varios siglos. Según explicó Blanco-Rotea, cada campaña confirma con mayor claridad que la fortificación de la Guerra de la Restauración reutilizó un asentamiento medieval previo, aún pendiente de delimitar completamente.
La arqueóloga señaló que los trabajos realizados estos días también permitieron identificar nuevas estructuras constructivas elaboradas con argamasa, piedra, teja y cerámica medieval, así como una posible plataforma de tiro, una contramuralla y otros elementos propios de la arquitectura militar de la Edad Moderna.
La hipótesis con la que trabaja actualmente el equipo es que parte de las estructuras medievales fueron desmontadas para reaprovechar sus materiales durante la construcción de las defensas del siglo XVII.
La campaña arqueológica forma parte del proyecto Fortalezas da Fronteira, desarrollado en el marco del campo de voluntariado internacional de la Dirección Xeral de Xuventude de la Xunta de Galicia, en el que participan chicos y chicas procedentes de Galicia, de otros puntos de España, Italia, México y Colombia.
El proyecto está impulsado por la Unidad de Arqueología de la Universidade do Minho y por el Departamento de Nuevos Medios de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidade de Santiago de Compostela, combinando investigación arqueológica, formación, educación patrimonial, voluntariado y divulgación para seguir descubriendo la historia de As Torres y de la frontera gallego-portuguesa.

