La CIG considera que el acuerdo anunciado ayer entre el Concello de Ponteareas y la concesionaria del Servicio de Ayuda en el Hogar (SAF) es un “desprecio a las trabajadoras” y acusa al Gobierno local de tratarlas con “total indiferencia” al no escucharlas y al negociar con la empresa a sus espaldas. El personal de Óbolo, en huelga indefinida desde el pasado viernes día 26 y que desarrolla movilizaciones diarias delante del consistorio, insiste en reclamar que se ponga fin a los graves incumplimientos laborales y recuerdan que con su lucha no persiguen mejoras económicas sino el rescate del servicio por el Concello.
Desde la central sindical lamentan que los responsables municipales no accedieran a sentarse con las personas que llevan 15 años prestando este servicio “para buscar una solución a los graves incumplimientos, pero ahora pretenden dar por finalizado el conflicto con un acuerdo que sabemos que es imposible de cumplir”.
Señalan que el departamento de Servicios Sociales tiene constancia del funcionamiento irregular de la empresa desde que se hizo cargo del SAF, ya que “incumple los términos del contrato en cuanto a la organización del servicio y muestra una total dejadez en sus obligaciones, hasta el punto de que el equipo de coordinación estuvo más de 15 días sin teléfono e internet, teniendo que conectarse desde una cafetería (mismo tiempo que las auxiliares no contaron con ropa de trabajo)”.
Además, se está vulnerando la normativa laboral y de la Seguridad Social, siendo responsable subsidiario el propio Concello: no cotiza los salarios completos; no paga las nóminas en tiempo y forma (hasta el punto de que alguna trabajadora aun no cobró la del mes de agosto); carece de un sistema de registro de jornada; demora más de 15 días en dar de alta al personal eventual o que se incorpora de baja de larga duración; no ha constituido el comité de salud laboral; queda sin material necesario para el trabajo y retrasa pagos a proveedores; no abona (o lo hace mal) los actuales complementos y las horas extraordinarias; y no respeta los descansos mínimos semanales y diarios del personal.
Todo esto llevó a las trabajadoras a comenzar la huelga indefinida y las movilizaciones para demandar el rescate del servicio por parte del Concello. “Con este conflicto no reclaman mejoras económicas porque saben cierto que no son posibles en el marco del actual contrato”, aclaran.

