El Pleno del Concello de Salvaterra de Miño viene de aprobar una moción reiterando al gobierno del Estado una reunión con los alcaldes y alcaldesas de los ayuntamientos del tramo internacional del Río Miño con el fin de tratar la problemática del mismo.
El Río Miño es una de las grandes referencias naturales, culturales y económicas de Galicia. Su Tramo Internacional, que marca la frontera con Portugal, posee un extraordinario valor ambiental, patrimonial y socioeconómico para los ayuntamientos de su entorno.
Entre los principales retos a los que se enfrenta el Río Miño destacan:
- El impacto de las oscilaciones bruscas del caudal en el ecosistema y en la fauna piscícola.
- La proliferación de especies exóticas invasoras.
- La sedimentación del lecho fluvial y la falta de dragado.
- Las dificultades para la navegación y el transporte de pasajeros.
- La necesidad de actualizar la normativa aplicable.
- La dificultad para cumplir con la normativa de gestión de la biomasa en los márgenes del río.
- La falta de protección y conservación de las “pesquerías” tradicionales.
Ante todo esto, los alcaldes y alcaldesas de los ayuntamientos afectados solicitaron hace más de un año una reunión con la ministra para tratar estas cuestiones. Ante la ausencia de respuesta el Pleno de la corporación del Concello de Salvaterra de Miño viene de aprobar una moción reiterando la solicitud de reunión con la ministra y al mismo tiempo reclamar que en el marco de sus competencias analice el cumplimiento del caudal ecológico y los efectos de las oscilaciones bruscas en el ecosistema y en la fauna piscícola fluvial; aborde, en colaboración con otras administraciones y con las autoridades portuguesas, un plan de prevención y control de las especies exóticas e invasoras; promueva el dragado ambientalmente sostenible del tramo internacional del río para garantizar su navegabilidad y seguridad; facilite a los ayuntamientos y particulares el cumplimiento de la normativa sobre gestión de la biomasa en los márgenes del río; actualice el reglamento de navegación en el Río Miño adaptándolo a las nuevas necesidades recreativas y deportivas; refuerce la inspección y control de las embarcaciones destinadas al transporte de pasajeros exigiendo el cumplimiento de las garantías legales, fiscales y de seguridad; y refuerce la protección estructural y patrimonial de las “pesqueras”, elementos singulares de nuestro patrimonio fluvial y cultural.

