El mosaico romano de Panxón cumple 10 días expuesto al público en el Salón de Plenos del Concello de Nigrán recibiendo las primeras visitas escolares. El alumnado de 4º y 5º del CEIP Humberto Juanes contempló el viernes el ya famoso mújel al tiempo que recibía las explicaciones a cargo de una arqueóloga de Árbore, responsables de la musealización del espacio y quienes están al frente de las visitas grupales (deben concertarse previamente en el 986365000 o en el mail visitaspanxon@gmail.com). La pieza del s. III d.C. puede visitarse de lunes a viernes de 10:00 a 13:00 y de 16:00 a 19:00 horas y los sábados y domingos de 9:30 a 13:00 y de 17:00 a 19:00 horas con visitas guiadas a las 10:00, 12:00 y 18:00 horas y a las 13:30 horas se ofrece un recorrido guiado por la parroquia de Panxón (salidas desde el Templo Votivo sin precisar inscripción previa).
“Invitamos a todos los colegios de la comarca a que acudan a visitar el mosaico y la exposición al tiempo que reciben explicaciones del pasado romano de Panxón de manos de un arqueólogo experto, esta es la mejor manera de proteger nuestro patrimonio: divulgando su importancia entre las nuevas generaciones y haciendo que se sientan orgullosas del mismo”, explica el alcalde, Juan González, quien hace extensible esta invitación para solicitar visitas guiadas fuera del horario establecido a entidades, colectivos o cualquier otro grupo organizado.
Para llegar a contemplar expuesta esta joya arqueológica fueron precisos 1.800 años, 14.112 km y un lustro de trámites para repatriarla desde New York. Dentro de un par de meses se instalará en la Biblioteca Municipal de Nigrán como hogar definitivo. Por ahora y durante las siguientes semanas la mesa con dicho mosaico preside un salón de plenos musealizado con restos vinculados con la historia del castro de Panxón (cerámicas y un concheiro), réplicas de objetos cerámicos de la época, molinos de piedra encontrados en dicha parroquia, imágenes de algunos de los restos más icónicos de este castro y que se encuentran en diferentes museos (ara a Mercurio, otro trozo de un mosaico, un puñal óseo, objetos decorativos…) y, como curiosidad, también acompañan la exposición tres imágenes cedidas por Erea Castro del periodo en el que el mosaico estuvo en casa de Ricardo Blanco Cicerón en A Coruña, una etapa en la que fue propiedad de esta familia, que lo empleaba como mesa de estudio.
El mosaico mide 84×84 cm y está embutido en una mesa hecha en el siglo XIX al efecto de preservarlo, siendo el único fragmento que se conserva de un pavimento que se sabe mucho mayor. Este trozo se conserva intacto y representa magistralmente mediante coloridas teselas de mármol la fauna marina, destacado un colosal pescado de 77 cm y unas almejas abiertas, un tema único en los hallados de toda el área metropolitana.
A esta joya se le había perdido la pista después de una subasta pública en el año 2000 en la Galería Castellana de Madrid hasta que reaparece en el año 2018 a la venta en el catálogo de la casa Carlton Hobbs de New York. Desde ese instante, el Concello de Nigrán puso en marcha el engranaje para recuperarla y, a partir de 2019, de la mano de Gonzalo Fernández-Turégano, oriundo de A Ramallosa (Nigrán) y quien constituyó la Asociación para la Repatriacion del Mosaico Romano de Panxón con el fin de agilizar los trámites. Así, el Concello de Nigrán aportó a esta entidad 40.000 € de los 58.000 € que costó su compra con la condición indispensable de que pasara a formar parte del patrimonio municipal y, como tal, se expusiera en un espacio público de la localidad. La epopeya del mosaico arranca en enero de 2022 en la galería Carlton Hobbs de New York, cuando embarca hacia su sucursal en Londres, donde permaneció más de un año paralizado por la burocracia extra del Brexit y, al fin, llegara a Madrid el pasado 28 de noviembre. Allí, en la céntrica galería Colnaghi, entre Sorollas, Zuloagas y un Caravaggio, permaneció expuesto hasta que hace 15 días emprendiera su retorno definitivo hacia su hogar, Nigrán. Ahora, tras requerirlo Concello y la asociación, está en trámites de ser declarada BIC (Ben de Interés Cultural) por parte de la Xunta de Galicia para así protegerla al máximo.
Formaba parte de una villa romana
Este mosaico fue documentado al por menor en los años 70 por el prestigioso arqueólogo Fernando Acuña Castroviejo, quien en su artículo “De nuevo sobre el Mosaico de Panxón y otras noticias sobre la Musivaria en la Gallaecia” relata su importancia y sus vicisitudes. Así, segundo él mismo expone, gracias a manuscritos del siglo XIX entregados por Xosé María Álvarez Blázquez, se sabe que la pieza apareció “en el sitio llamado el Castro” de Panxón perteneciendo primeramente a “Dª Umbelina González Lavandeira, viuda del Sr. De Puga”, quien lo tenía “en su casa de campo de la parroquia de S. Juan de Panjón” (los historiadores coinciden en que en esta zona existía una importante villa en el Bajo Imperio Romano, ya que también aparecieron ánforas, monedas, un ara a Mercurio…). En principio, el fragmento era más grande, pero como lo tenían por la finca tirado, fueron rompiéndosele partes, por lo que los dueños optaron por usarlo para hacer una mesa. El escrito del s. XIX dice así: “… está sirviendo de cubierta de una mesa con el objeto de que no se estropease porque según me dijeron era mayor y como estuviese tirado lo iban destrozando, y para evitar su total desaparición han hecho aquella dándole la forma de cajón embutiendo en ella el mosaico siendo este de un metro cuadrado y 20 cm de espesor…”.
Hacia finales del siglo XIX el mosaico (es decir, la mesa con el mosaico) pasa a formar parte de la colección Blanco-Cicerón (mediante compra), donde parece que se conserva durante todo el siglo XX. En el año 2000 aparece para ser subastado en la Galería Castellana de Madrid: lote nº 664 “mesa con mosaico romano”, desapareciendo hasta el año 2018, cuando reaparece a la venta en el catálogo de la casa Carlton Hobbs y comienza una su epopeya de regreso a casa y ya como bien público.

