El antiguo faro de Cabo Silleiro se reconvertirá en una tapería-cafetería

FOTO: PABLO F. ESTÉVEZ // Antigo faro de Cabo Silleiro.

Tras un siglo inactivo, el antiguo faro de Silleiro volverá a recuperar el esplendor eclipsado por uno de mejores prestaciones en el primer cuarto del siglo pasado, aunque ahora lo hará enfocado a una actividad muy diferente para la que fue construido. El Boletín Oficial de la Provincia publicó la solicitud realizada por su promotora, la firma viguesa Landscape España, impulsora del hotel “Lighthouse Baiona”, para recuperar el espacio y ahora deberá de aguardar un periodo prudencial. De no obtener objeciones al respecto la empresa podrá poner en marcha su iniciativa para ampliar la oferta gastronómica con la apertura de la “Tapería Faro Pequeño”.

Si entre 1866 y 1924 funcionó como elemento de señalización para navegantes, 100 años después renacerá como espacio de restauración complementando al “hotel faro” que en su día le dio el relevo, también con restaurante, proyectado a varios cientos de metros en la infraestructura que todavía sigue en activo y cuya apertura está prevista para el próximo año. Además prevén que funcione como revulsivo turístico del lugar dentro del recorrido del Camino Portugués de la Costa y con la playa de los cristales de fondo, un rincón en donde la fuerza de la naturaleza convirtió un vertedero de vidrio en un espacio pulido a golpes de mar que cada vez suscita más interés entre los visitantes y peregrinos.

La promotora de “Lighthouse Baiona” sigue avanzando para abrir el primer complejo hotelero en un faro del Puerto de Vigo con concesión administrativa y el visto bueno de la autoridad portuaria, pero pendientes de que el Consejo de Ministros autorice la nueva actividad. Contará con 18 habitaciones y restaurante con terraza cubiertas en un lugar con unas vistas inmejorables y pensado para funcionar todo el año. El establecimiento contará con un equipo de profesionales preparados y con restauración externa. El faro de Silleiro se encuentra a 86 metros de altura en un enclave singular, junto al complejo militar que lleva su mismo nombre y presidido por sus cuatro imponentes cañones Vickers que apuntan ciegos al océano, otro punto de atracción turística. Además las baterías se encuentran en pleno proceso de compra por parte de la Administración local de Baiona, aunque su remodelación está supeditada al desarrollo de un plan especial con que tendrá que esperar años para que se le pueda dar nuevo uso y con un recorrido que se completa con el vecino monasterio de Oia o el castro de Santa Tecla en A Guarda.