Manifesto Miñor convoca a comerciantes, hosteleros y vecinos de la Plaza de Rosalía de Castro

Manifesto Miñor convoca a comerciantes, hosteleros y vecinos de la Plaza de Rosalía de Castro a una reunión el martes, día 18 de mayo, a las 20:30 horas en el Auditorio Lois Tobío, con todas las garantías que la pandemia requiere. “Delante del anuncio hecho por el Gobierno Municipal de humanizar la Plaza de Rosalía de Castro y su entorno, que por lo que dejan ver nos medios sería cerrarlo al tránsito rodado en la práctica, desde Manifesto Miñor entendemos que una medida de este calibre, en la zona más comercial de la Villa de Gondomar y donde se concentra más del 40% de los comercios, incluida la Plaza de Abastos, no puede ser impuesta sin contar con la opinión y las propuestas de las personas que viven, trabajan o tienen sus comercios en esa zona”, señala Antonio Araújo.

“Dado que el Sr. Alcalde es alérgico a hablar con el vecindario organizado y que la concejal de Comercio está desaparecida en este problema a pesar de tener una suculenta dedicación exclusiva, Manifesto Miñor tiene convocada una reunión con todos los comerciantes de la zona o vecinos interesados/afectados, para hablar de este asunto, y conseguir que la opinión y los intereses del conjunto sean tenidos en cuenta, antes de que sea tarde y esté el proyecto hecho y adjudicado”, añade Araújo.

Manifesto Miñor considera que las humanizaciones de las villas, ciudades, barrios, etc, no han sentido sin contar con la opinión y las propuestas de las personas que habitan en estos espacios, entre otras razones porque imponerlas por la fuerza “como pretende D. Paco Ferreira y el Gobierno Municipal del PSOE”, hará que acaben siendo espacios muertos sin vida y sin relaciones humanas, y en el mejor de los casos quedarán convertidos en villas dormitorio expulsando de las mismas el comercio y los servicios de cercanías, así como perjudicando a las personas de rentas bajas, que al pasar a vivir en calles y plazas “bonitas”, la subida de los alquileres será imparable.

“Un efecto perverso que se da siempre cuando estas transformaciones se imponen, sobre todo cuando hablamos de villas pequeñas como la nuestra, con unas dinámicas humanas y comerciales muy definidas. Por suerte, la Villa de Gondomar no es una gran ciudad o un espacio urbano saturado pero, al carecer de un casco viejo o histórico que tenga un atractivo “per se”, su vida comercial depende en gran medida de la accesibilidad para poder comprar, etc. Nadie viene al centro de la Villa de Gondomar a pasear, que para eso tenemos parques públicos de mucho interés, sino que vamos a la Villa a comprar, a buscar cualquier servicio: peluquerías, librerías, dentistas, asesorías, ocio, cultura, o simplemente para quedar con las amistades para tomar un café o un aperitivo, etc”, concluye Araújo.