Baiona reconoce a Pedro Novalbos con la entrega de un “Lazo de Honor”

El Ayuntamiento de Baiona homenajeó este viernes a Pedro Novalbos con la entrega de un “Lazo de Honra”, acordado por unanimidad por la Comisión de Honras y Distinciones. Esta distinción reconoce el trabajo de las personas, asociación o entidades “que realicen una labor relevante en el campo de las artes y de las letras, de las ciencias, del social y de las humanidades siempre que en sus obras se dicten o exalten aspectos que afecten al ayuntamiento de Baiona”.

Los jardines de la Casa Museo de la Navegación acogieron un acto en el que también estuvieron presentes familiares y amigos del homenajeado, así como el alcalde, Carlos Gómez, y los concejales Óscar Martínez, Miriam Costas, Ángel Rodal, Carlos de la Peña, Yasmina Moreira y Rosa Piñeiro.

Pedro Novalbos nació en Barcelona en 1958, miñorano de adopción, donde desde la década de los 80 tiene su segunda residencia. Siempre estuvo vinculado al mar, tanto por su trabajo en el sector industrial naval como en su tiempo de ocio: la pesca y el submarinismo fueron las actividades en las que encontró mayor satisfacción y que le proporcionaron conocimientos detallados de su costa y de su mar.

En 1986 sumergiendo en la costa de Silleiro, localiza unas piezas de artillería y sería este hallazgo el que va a orientar parte de suya actividad durante los siguientes 30 años. Enseguida es consciente del valor patrimonial de esas piezas antiguas y comienza a organizar su extracción. Consigue extraer un par de cañones de bronce y tres cargadores o alcuzas. Estas piezas pasaron del fondo oceánico al fondo de un almacén del Museo de Pontevedra.

Este importante hallazgo se produce en un momento muy anterior a la primera ley de patrimonio cultural de Galicia, de 1995. Pedro tenía claro que estas piezas merecían ser conservadas mostradas en una exposición de un museo y más concretamente en Baiona, por ser el lugar donde habían aparecido y comenzó un periplo por despachos diversos reivindicando ese sentido social del patrimonio que es que todos podamos disfrutarlo.

Su empeño alcanza el objetivo en el año 2015 con la inauguración de la Casa de la Navegación de Baiona, donde se exhiben estas dos piezas de artillería, en la sala de los naufragios. El estudio detallado indica que se trata de dos falconetes del siglo XVI procedentes de la galea Zúñiga, que tras regresar de la Gran Armada de Felipe II o Armada Invencible, el 16 de octubre de 1591 es arrojada por el temporal a los bajos de Silleiro, donde se hunde. La galea era un navío de guerra de 40m de eslora, propulsada a vela y remo, armada con hasta 100 cañones, entre ellos 20 falconetes y que podía desplazar hasta 100 toneladas. Pedro Novalbos aún no sabía en aquel entonces que acababa de recuperar los únicos restos que tenemos de la malograda armada.

Además, resultado de sus inmersiones, también depositó en este museo un par de florinds de plata, así como otras piezas técnicas de barcos. Con esto, podemos decir que todo lo que localizó fue depositado.

La generosidad de Pedro Novalbos y su intachable conciencia social del patrimonio, que lo empujó en todo momento a reivindicar que estas piezas tenían que ser expuestas para el aprecio de todos, son condiciones que le separan de tantos otros ciudadanos que igualmente localizan patrimonio sumergido pero que lo consideran propio.