La cesión de la Casa Rosa a Castro e Ladeira se complica

Mes y medio después de que la Asociación de Vecinos Castro e Ladeira de Sabarís anunciase el comprometimiento por parte del Concello de Baiona para realizar una cesión temporal de la Casa Rosa a la agrupación mientras no finaliza la rehabilitación del mercado, el inmueble ubicado en el último tramo de la Avenida Julián Valverde continúa cerrado a cal y canto.

Y es que aunque las versiones ofrecidas por ambas partes coinciden, existe un matiz que es vital para que la directiva de la agrupación pueda establecer allí su sede y no es otro que la afección del Centro Antena por parte de Costas del Estado. El alcalde Carlos Gómez explicó que en 2017 se iniciaron una serie de trámites para desligar las instalaciones de la tutela del ente estatal. Un trámite, que según explicó Gómez, es necesario para poder modificar los usos contemplados para la parte baja del inmueble aunque exista una ordenanza que dicte que dicho espacio esté adscrito a la Concejalía de Trabajo. Por ello el alcalde quiso dejar claro que sí que es cierto que en la asamblea celebrada por Castro e Ladeira mostró su compromiso para llevar a cabo una cesión temporal de la Casa Rosa a la asociación “siempre y cuando se materialice la desafección por parte de Costas”. Una gestión que en boca del regidor “podría demorarse meses” y que por el momento está bloqueada a la espera de que se constituya el nuevo gobierno central.

Sin embargo en este punto las versiones comienzan a chocar ya que las pertenencias que Castro e Ladeira tenía en su antigua sede de Benito Fariñas, ahora reconvertida en una vivienda social, continúan embaladas en una de las salas del multiusos del Ángel Bedriñana al entender que el compromiso mostrado por el regidor se traduciría en un trámite con efecto inmediato. Se trata de un espacio ofrecido por el Concello a la Asociación para que pudiesen realizar sus gestiones así como el establecimiento de la oficina de atención ciudadana. Sin embargo la directiva declinó esta posibilidad al estar ubicada en pleno centro de Baiona y lejos de la parroquia. Su presidente, Martín Otero Clemente, reitera que en la actualidad están comenzando a tener problemas a la hora de realizar trámites habituales, como el cobro de las cuotas a los asociados o reuniones personales. Unos argumentos que según el alcalde carecen de peso suficiente al disponer de un espacio en las instalaciones municipales de Carabela Pinta “que no quieren usar” e instó al presidente de la entidad a que cuente la sucesión de hechos de una manera completa y “sin omitir partes vitales para una correcta interpretación de mis compromisos”.