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Nigrán sustituirá 169 luminarias por unas nuevas de tecnología LED con una inversión de 84.000 €

El Ayuntamiento de Nigrán sustituirá las 169 luminarias antiguas de vapor de sodio en las calles Reverendo José Mª Alonso (Nigrán) y Padres Franciscanos, Francisca Lago y Rans (San Pedro) con una inversión de 84.109,55€. La aportación de los Fondos FEDER, 67.287,64 €, supone la financiación del 80% a través de ayudas a entidades locales para proyectos singulares de entidades locales que favorezcan el paso a una economía baja en carbono del instituto para la diversificación y ahorro de la energía en el marco del programa operativo FEDER de crecimiento sostenible 2014-2020. El Ayuntamiento de Nigrán acercará 9.321,91€ y la Diputación de Pontevedra 7.500 €.

El cambio permitirá reducir el consumo de 16,06 kWh a 4,38 kWh y multiplicar exponencialmente su vida útil, con el consiguiente ahorro económico además de mejorar la calidad de la iluminación y reducir la contaminación lumínica concentrando la misma en los viales públicos.

Este cambio se suma a los realizados anteriormente en el centro de A Ramallosa (entorno de Manuel Lemos, Avda. Portugal y Torrente Ballester), Panxón, centro de Nigrán, Chandebrito, los barrios de A Levada o la Rotea en Camos o toda la carretera PO-552 en las Avdas. Manuel Lemos y Rosalía de Castro. El objetivo de todos estos cambios es mejorar la eficiencia energética y la calidad ambiental, ya que las luminarias de vapor de sodio ocasionan problemas al haber sobrepasado el fin de su vida útil, afectando a su rendimiento, calidad y consumo y suponiendo esto un aumento de las emisiones de CO2. En este sentido, el gobierno de Nigrán considera prioritarios los relevos en los núcleos urbanos con gran afluencia de peones y circulación vial.

«El cambio a LED supone un importante ahorro energético y ofrece una imagen moderna en el municipio», indica Juan González, alcalde de Nigrán. De hecho, las aubstituciones permiten reducir la potencia de consumo entre el 51% y el 80 %, lo que al mismo tiempo implica disminuir las costas de funcionamiento de las instalaciones de iluminación pública y, sobre todo, le permite al Ayuntamiento optimizar el gasto energético y de mantenimiento en este campo, ya que una lámpara de vapor de sodio tiene una vida media útil de 12.000 horas y una de LED entre 50.000 y 100.000 horas.