El Monte Real Club de Yates de Baiona acaba de recibir una visita muy especial, se trata de la réplica del “Shtandart”, el primer barco de la flota báltica Rusa que data del siglo XVIII. Fue construido en un tiempo récord y gobernada posteriormente por el Zar Pedro el Grande, aunque en la actualidad su gemela sirve como buque escuela y museo flotante desde su viaje inaugural en el año 2000.
Ya en cubierta, un cartel informativo con el lema bien visible “consigue ser el pirata que hay dentro de ti” deja entrever que la finalidad del proyecto “Shtandart” no es otra que navegar por navegar, sin un objetivo concreto más que el de darse a conocer por más de ciento cincuenta puertos en diecisiete países europeos, establecer lazos internacionales y transmitir la cultura de la navegación recogiendo marineros en diferentes puntos y enseñándolos como se hacía antaño. Prueba de ello es que lleva surcando los mares ininterrumpidamente desde que fue botado, con más de 290.000 millas náuticas a sus espaldas.
“Recorrimos el mar Báltico, el mar del Norte, el Mediterráneo o incluso llegamos a las Islas Canarias pero nunca nos planteamos hacer una vuelta al mundo puesto que no está diseñado para ello aun así recorremos los diferentes puntos del continente sin parar”, explicó su capitán, Dimitry Ryabchikov, en un inglés casi perfecto.
A primera vista el oficial de a bordo puede parecer demasiado joven para coordinar a las 29 personas que lo acompañan aunque según explicó “hemos navegado con personas de edades comprendidas entre los 5 y los 80 años”, dejando claro que la edad no es impedimento para enrolarse en esta embarcación. “Lo único que hace falta es tener ganas de viajar como un marinero de verdad, no como un mero pasajero”, aclaró Ryabchikov. El imponente navío y sus 29 ocupantes, hombres y mujeres de entre 20 y 60 años, zarparon hoy hacia la ciudad portuguesa de Cascáis, luego recalarán en Málaga para regresar a Vigo, en donde estarán varios días abiertos al público “para que todo el mundo pueda visitarlo y conocerlo por dentro”. Más tarde volverán a zarpar hacia el país luso aunque no tienen claro si echarán las amarras en Porto o en Lisboa ya que según explicó lo que «nos gusta es improvisar».
La réplica del “Shtandart” fue construida por unos apasionados de la historia en 1999 y un año más tarde zarpó en su viaje inaugural. Tiene tres mástiles con un total de ocho velas, tres metros de calado, 36 metros de eslora y una superficie de proa a popa de 25 y aunque su velocidad máxima es de 14 nudos, mantiene velocidades crucero que oscilan entre los 5 y los 8, además de un peso de 220 toneladas.







