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El IEM lanza un SOS por los caballos salvajes gallegos

Los garranos, burras del monte, bestias o caballos salvajes gallegos necesitan ayuda para salvarse. Todo aquel que quiera colaborar puede acercar la cantidad que considere en la cuenta del Instituto de Estudos Miñoráns, que colabora con la Coordinadora de Asociaciones en las que están entre otras El rape de las bestias de Sabucedo, Asociación de propietarios de caballos del monte de A Groba, Asociación Lobo, Instituto de Estudos Miñoráns y SOS Groba, entre otras.

En unos días tienen que presentar en Estrasburgo un recurso para que se reconozca la singularidad de estos animales y se haga un reglamento específico que los proteja y regule, en el que se contemplen todos los valores naturales y culturales y se ordene su presencia nos sus hábitats tradicionales, así como las fiestas de los rapes y los curros. Necesitan fondos para pagar los gastos de todo el procedimiento que probablemente superen los 6.000 €, y por lo que lanzan este comunicado de petición de ayuda.

Hay que hacer el ingreso en la cuenta del IEM ES95 2080 5035 0730 4001 4164, indicando SOS CABALLOS SALVAJES GALLEGOS. Los interesados podrán seguir informados en la página del IEM o en el blog del Proyecto equus.

Los garranos, bestias, caballos bravos o burras del monte, denominaciones que tienen dependiendo del lugar de Galicia en el que se encuentren, están en peligro de extinción. Desde una coordinadora de asociaciones en la que están ecologistas, bestieros, naturalistas, asociaciones de rapes y curros y científicos de varias universidades de Galicia, lanzan una llamada de socorro para intentar ayudar a que este rico patrimonio natural y cultural de Galicia no desaparezca de nuestros montes y sierras.

Son muchas las acciones que se están llevando a cabo para intentar poner en valor este patrimonio, y dar a conocer la realidad de un animal que sólo se conoce cuando sale en los medios de comunicación por accidentes o, ahora en verano, cuando la gente ve las fotos e imágenes de los rapes y curros que hay por toda nuestra geografía.

A pesar de los esfuerzos de algunos grupos y asociaciones que están trabajando a destajo para que estos animales no desaparezcan, son muchas las dificultades y atascos con los que se encuentran. Uno de los mayores es la falta de un reconocimiento específico de la singularidad de estos animales y su valor como patrimonio natural y cultural, como probablemente los únicos caballos genuinamente salvajes que quedan en el mundo y el gran valor etnográfico de los rapes y curros. Al mismo tiempo los beneficios que su presencia supone para la biodiversidad y los ecosistemas en los que viven, nombradamente su relación con el de los lobos y las breceras húmedas atlánticas, ambos amenazados. El llamado Decreto equino 142/2012 de 14 de junio, supuso uno de los mayores atascos para la supervivencia de estos animales salvajes y las fiestas de los rapes y curros, tratar los garranos como ganado o animales mostrencos, obligar a su identificación con un microchip y no reconocer sus singularidades que llevan aparejado una muy necesaria atención para no provocar lo que en el mundo de los ecosistemas supone la intervención de la mano del hombre con noticias variables y controles desestabilizadores.

Reconocen la necesidad de que se regulen y se controlen adecuadamente estos animales para minimizar accidentes e incidentes indeseables, pero siempre habida cuenta sus valores y la necesidad de su supervivencia en una tierra en la que están ininterrumpidamente antes incluso que las poblaciones humanas que después los aprovecharon, primeramente como piezas de caza de comer y después como animales que domados supusieron un gran empuje en la evolución social de las poblaciones, al ser utilizados como animales de tiro, en el transporte de mercancías y de hombres y a diario, carros en los ejércitos y en las guerras. La domesticación de los garranos o equus ferus atlanticus, ayudó mucho a nuestros antepasados en su supervivencia y está recogido en los grabados rupestres, y en la literatura épica de los romanos que nos visitaron, ya el aprezo que le dieron.

Toca ahora intentar que se reconozcan estos valores y lograr que no desaparezcan de nuestros montes, y que en un mundo y en un paisaje gallego con profundas transformaciones, sea posible a supervivencia con otros usos y explotaciones de los montes, sin entrar en colisión unos y otros intereses.

Ahora mismo tienen la necesidad de pedir ayuda para poder llevar avance una de los dos canales con las que están trabajando para conseguir el objetivo de salvar los caballos salvajes gallegos. La vía legal, con la derogación del llamado decreto equino en el que afecta a los garranos, y la vía de la negociación con la Xunta de Galicia y de todos los grupos parlamentarios para que se redacte un reglamento específico que reconozca, regule y defienda a los garranos o caballos salvajes de Galicia.

En la primera de las vías sus asesores legales le dicen que deben seguir hasta el tribunal de Estrasburgo, donde probablemente se reconozcan los postulados que defienden y que supondrían un ánimo para que fuera más fácil la segunda vía, de la redacción de una legislación específica.

El interés de esta coordinadora sólo es el de que a mayor brevedad (el tiempo va contra de los intereses de los garranos que cada día van a menos nos nuestros montes) se encuentre una solución, lo que obliga a estar en frentes y batallas legales que no desean, mas que son necesarias para la defensa de los garranos.

Recurrir al tribunal de Estrasburgo supone unos costes económicos, a mayores de los que ya se llevan empleado en otros recursos, de los que no disponen, y por eso que necesitan colaboración.