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La velutina estableció más de 21.000 nidos en Galicia en cinco años

FOTO: UVIGO // Segundo explicou a investigadora Sandra Rojas nunha conferencia na EE Forestal.

En el año 2012 se detectaron por primera vez en Galicia, en el Val Miñor y en la Marina lucense, dos nidos de avispa velutina, una especie exótica invasora procedente de Asia, de la que, cinco años después, en 2017 se registraban en la comunidad más de 21.000 nidos. Estos datos servían a la investigadora del Departamento de Ecología y Biología Animal de la Universidad de Vigo Sandra Rojas para incidir en el significativo impacto que una especia caracterizada por su capacidad de adaptación y de aprendizaje está teniendo ya tanto en los ecosistemas como en la apicultura, en una conferencia celebrada en esta jornada en la Escuela de Ingeniería Forestal.

“Probablemente, en un par de años todas las áreas de Galicia van a tener ya la presencia de esta avispa”, añadió Rojas Nossa, que desde 2014 investiga tanto los aspectos biológicos como los impactos causados por esta especie, así como los diferentes métodos para combatirla, y que este martes participó en un relatorio presentado por la profesora Eugenia López de Silanes, promovido por la EE Forestal y el área de Producción Vegetal, con la colaboración de la Vicerrectoría y del proyecto Green Campus.

Importante impacto sobre la apicultura

La avispa asiática se caracteriza, explicó Rojas, “por lo que los biólogos llamamos plasticidad fenotípica”, su capacidad de adaptarse a nuevos entornos y de cambiar desde una parte de su ciclo anual al tipo de especies de las que se alimenta. Al mismo tiempo, es también una especie “muy prolífica, en la que cada reina puede fundar un nido con un promedio de en torno a 600 individuos, de los que 300 se estima que son nuevas reinas fundadoras”.

A esto se suma, por otra parte, que se trata de una especie que para criar las larvas necesita proteínas, que obtiene de la caza de otros insectos. “Se especializaron en cazar abejas de la miel”, señaló Rojas, que explicó que en ese período de “crecimiento poblacional”, cada colonia puede consumir “probablemente varios cientos de miles” de artrópodos. De ahí que pusiera el acento en el “enorme impacto” que están teniendo en la apicultura, a lo que se suma el hecho de que “las abejas se estresan por causa de esta fuerte depredación”, lo que hace que “queden en la colmena y consuman los recursos que deberían haber guardado para el invierno” en lugar de salir colectar, lo que deriva “en que el año siguiente no sólo se reduce la cantidad de miel colectada, sino que hay una gran mortalidad de colonias”.

Problemas con las medidas de control

Rojas incidió también en su conferencia en las problemáticas que, para otras especies de insectos, pueden derivarse de las medidas de control que se están desarrollando contra la avispa velutina. En ese sentido, relató que las investigaciones realizadas desde el Departamento de Ecología y Biología Animal mostraron que las trampas que se emplean con diferentes cebos son métodos “poco eficaces y poco selectivos”. No en vano, resultan atrayentes para otro tipo de insectos, como abejas, avispones autóctonos, mariposas o moscas, de tal manera que los estudios que realizaron con tres tipos de trampas y tres tipos de cebos, tanto comerciales como “caseros”, muestran que “por cada velutina, se capturan también 100 individuos de otras especies”.

Actualmente, señaló “se están realizando esfuerzos importantes a nivel internacional” por desarrollar “cebos más específicos”, un ámbito en el que, a través de un convenio firmado con la Diputación de Pontevedra, también trabajan las investigadoras e investigadoras de la Universidad de Vigo, bajo la coordinación de Josefina Garrido y María Calviño. “Estudiamos otro tipo de trampas, que utilizan los olores y los comportamientos naturales de las abejas como señal de atracción”, relató Rojas, que explicó también que, en el marco de estas investigaciones, se están estudiando que posibles medidas contribuirían a la “detección temprana de los nidos”, ya que estos se construyen en copas de árboles muy poblados, de tal manera que “sólo son visibles cuando caen las hojas, pero entonces la avispa ya completó su ciclo anual y ya salieron todas las reproductoras”. En ese sentido, las dificultades para su detección provocan que la destrucción de nidos no vaya a tener “un surtido efecto sobre la población” de esta especie, aunque sí se trata de una medida “importante especialmente cerca de núcleos poblados”, dado que esta especie implica también, reconoce, un riesgo para la salud. En ese sentido, Rojas Nossa, recordó el fallecimiento en noviembre de un vecino de O Porriño atacado por estos insectos, para incidir en que una “picadura masiva de este animal puede tener graves consecuencias para la salud humana”.

A VELUTINA ESTABLECEU MÁIS DE 21.000 NIÑOS EN GALICIA EN CINCO ANOS

FOTO: UVIGO // A conferencia foi promovida pola escola, á Área de Produción Vexetal e o proxecto Green Campus.

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