La CIG-Saúde de Vigo alerta de que la Gerencia del Área Sanitaria sigue contratando personal médico sin la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria para prestar atención urgente en los Puntos de Atención Continuada (PAC). La central sindical insiste en la necesidad de que se doten a los centros de profesionales con la formación necesaria y reclama información sobre las funciones que este personal está desarrollando en el sistema sanitario público gallego.
El sindicato ya había denunciado en el mes de julio esta irregularidad, demandando de la Gerencia garantías sobre la formación del personal médico contratado en los PAC del área sanitaria viguesa. Del mismo modo, hace dos semanas solicitó explicaciones de las funciones desarrolladas por el personal médico sin especialidad en estos centros, así como información sobre las contrataciones realizadas y que se identificaran los PAC en los que están siendo contratados y la base jurídica por la que se habilita a estos profesionales a realizar labores asistenciales.
Pero a día de hoy no se obtuvo respuesta por parte de una Gerencia que, “lejos de desistir en esta práctica irregular, mantuvo e incluso aumentó la frecuencia en la contratación de personal médico sin MIR”. “Esta cuestión trasciende el ámbito laboral o de las contrataciones, ya que lo que está en juego es la garantía de que las personas que acuden a un PAC, especialmente ante una situación urgente, sean atendidas por profesionales que dispongan de la formación y cualificación necesarias para desarrollar las funciones que tienen asignadas”.
En este sentido, desde la CIG recuerdan que la atención urgente requiere formación específica, siendo la categoría de médico con especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria la titulación exigida para prestar servicios en estos dispositivos. Estos profesionales requieren acceder a formación sanitaria especializada durante cuatro años para obtener la especialidad. Durante este período el personal médico adquiere progresivamente competencias asistenciales bajo supervisión y reciben formación en múltiples áreas de la atención sanitaria, incluida la atención a las situaciones urgentes. “Por ello, consideramos que no se puede equiparar automáticamente la formación universitaria en medicina con la formación especializada que se adquiere durante los cuatro años de residencia en Medicina Familiar y Comunitaria”.
Ya que este uso puede incurrir en intrusismo profesional y afectar a la calidad asistencial prestada, la CIG-Saúde responsabiliza de esta decisión a la Administración, que asigna funciones asistenciales a profesionales que no disponen de la especialidad específica requerida para el puesto, desvalorizando, de este modo, la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria. “Sin embargo, el papel que pueden cumplir estos profesionales que carecen de formación sanitaria específica puede ser importante en labores de desburocratización en la Atención Primaria descargando parte de la carga de trabajo no asistencial que se genera en los centros de salud”.
Finalmente, la central sindical reclama de la Gerencia la contratación de personal con la titulación exigida y denuncia la falta de transparencia y ocultación de la información solicitada”.

