Fallece Arnhild Utheim, única superviviente del naufragio del Thalassa frente a Cabo Silleiro

Arnhild Utheim, la única superviviente del Thalassa, ha fallecido el pasado 17 de mayo a los 88 años. El naufragio que conmocionó a Baiona ocurrió la noche del 31 de diciembre de 1948 en Cabo Silleiro. El Thalassa llegó al puerto de Vigo procedente de Stavanger (Noruega) el 24 de diciembre de 1948. Atracó en el Club Náutico de Vigo y pasó allí las navidades. Su tripulación, compuesta por quince personas entre los que se encontraba la familia Karlsten y la familia Tampa, viajaban rumbo a las Galápagos con el fin de establecerse allí en el negocio de la salazón iniciado por unas compatriotas.

El 31 de diciembre decidieron reanudar su viaje pero el mal tiempo les hizo cambiar de idea al llegar a Cabo Silleiro. El Thalassa acabó chocando contra la roca conocida como A Punta do Lobo, y se partió en dos. Jaime Estévez, un marinero de Oia cuya mujer estaba embarazada, participó en las labores de recuperación de los restos del naufragio. Murieron todos los miembros de la tripulación, excepto una niña de diez años, Arnhild Karlsen, que apareció a la mañana siguiente varada entre las rocas y fue auxiliada por soldados del destacamento militar del faro.

Cuando la mujer de Estévez dio a luz, decidieron llamar Arnilda a su hija en honor de la superviviente del naufragio. En 2012, Arnhild Karlsen (ahora Anrhild Utheim) y Arnilda Estévez se conocieron en una visita que aquélla hizo a Baiona para visitar las tumbas de su familia.

El 15 de marzo de 2018, setenta años después de la tragedia, el Concello de Baiona y el Talaso Atlántico rindieron homenaje a las víctimas del Thalassa y a su única superviviente. Durante el homenaje, Arnhild aseguró que “después de haber vivido la ciclogénesis de estos días, ahora entiendo que la gente me diga que más que una superviviente, soy un milagro.” “Es la primera vez que, estando en Galicia vivo un tiempo similar al de aquel 31 de diciembre de 1948”, añadió.

Arnhild Utheim (Arnild Karlsen, cuando ocurrió la tragedia), aseguró que el laborioso trabajo de documentación realizado para el acto conmemorativo le ayudó para “juntar piezas del rompecabezas de mi vida”. Arnhild agradeció a todos los promotores del homenaje, Concello de Baiona y Talaso Atlántico, y alabó el cariño que siempre recibió de Baiona y de sus habitantes, especialmente de la familia que durante años se ocupó de cuidar las tumbas de su familiar. “Para mí Baiona es mi segundo hogar y aquí tengo una hermana pequeña, Arnilda”, en alusión a Arnilda Estévez, hija de uno de los marineros que ayudó en el rescate de los restos del Thalassa y que decidió llamar así a su hija, nacida unos meses después de la tragedia.

El acto conmemorativo comenzó con una ofrenda floral donde descansan los restos mortales de los padres y hermanos de Arnhild, en el cementerio de Baiona. A continuación, se descubrió una placa conmemorativa en la rotonda de Cabo Silleiro, lugar que a partir de aquel momento pasó a llamarse Mirador del Thalassa. El homenaje se cerró con la presentación de una maqueta del barco que está expuesta permanentemente en el hotel y cuya construcción supuso un laborioso trabajo de documentación ya que apenas existían imágenes del crucero.

El Thalasa había sido construido en 1930 en un astillero en Orilia (Canadá), encargo de C.O. Stillman, el comodoro del Real Club Náutico de Canadá. Stillman utilizaba el Thalassa para viajar todos los años de Toronto a Florida. El barco hundido era el segundo que encargaba con este nombre. A su muerte, el Thalassa fue vendido y acabó como buque de entrenamiento de apoyo en la Segunda Guerra Mundial. Posteriormente, pasó a ser propiedad de la familia Karlsen, con la intención de viajar a las Galápagos.