Garantizar la seguridad alimentaria, generar empleo y proteger el medio ambiente son los principales objetivos de los proyectos de riego por goteo que el Fondo Galego de Cooperación e Solidariedade está impulsando en los municipios caboverdianos de Tarrafal y São Miguel, con el apoyo del Concello de Nigrán y de la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo. El alcalde nigranés y presidente del Fondo Galego, Juan González; la secretaria y edil de San Sadurniño, María Muíño, y la vocal y concejala en Santiago de Compostela, María Rozas, vienen de supervisar la intervención sobre el terreno.
En la localidad tarrafalense de Fontão está finalizando la construcción del pozo que alimentará un sistema de regadío del que podrán beneficiarse un ciento de agricultoras, la mayor parte cabezas de familia vulnerables que anteriormente se dedicaban a la actividad, ahora prohibida, de extraer arena de las playas, con el consiguiente impacto. En la comunidad de Fazenda, el objetivo prioritario es sustituir el viejo generador para bombear el agua hacia el depósito situado en la cumbre de una colina, del que partirán las tuberías perforadas que permitirán regar por gravedad los campos de 26 familias.
Al mismo tiempo, solo falta un trámite administrativo para poder reactivar los cultivos de Ribeira da Prata, de los que podrán sacar provecho otras 24 familias en situación de pobreza. Por otra parte, en el municipio de São Miguel se está potenciando el riego gota a gota en Ribeira de Flamengos, donde ya mejoró la productividad en 11 huertas. El cambio climático está prolongando las sequías que padece toda la zona, de ahí que sea imprescindible optimizar los recursos hídricos.
La intervención lleva aparejadas una serie de acciones formativas sobre mantenimiento de los sistemas, cooperativismo y manejo de la tierra, impartidas tanto por personal municipal como anteriormente por trabajadoras de los ayuntamientos de Brión y Nigrán, a través del programa de cooperación técnica Especialistas en Cooperar, que ya habían elaborado también una primera diagnosis sobre el desarrollo económico local. Ahora se busca que la agricultura sostenible, de la que depende la economía local, sea una fuente de ingresos para los vecinos, que podrá vender los excedentes tanto en los mercados como a los proveedores de la emergente industria turística.
Desde 2002, el Fondo Galego de Cooperación e Solidariedade apoyó en Cabo Verde cuarenta proyectos en materia de género, educación, agua y saneamiento, vivienda o infraestructuras comunitarias. Al mismo tiempo, se establecieron sólidas relaciones institucionales con la Asociación Nacional de Municipios Caboverdianos (ANMCV) que dieron lugar la semana pasada a la celebración en el archipiélago lusófono del II Encuentro Internacional de Mujeres Electas “As Elixidas”, que reunió a alcaldesas y concejalas de África y Galicia.

