Personas trabajadoras de la Residencia Geriátrica Santa Teresa de A Cañiza se movilizaron hoy delante del centro de mayores para reclamar la dignificación de sus condiciones laborales, más personal y una mejora de las instalaciones que redunde en la mejora de la atención y de las condiciones de vida de las personas usuarias.
En la concentración, que se desarrolló de 11:00 a 12:00 horas al grito de “No somos esclavas, somos trabajadoras” y “San Rosendo, escucha, estamos en lucha”, participaron medio centenar de las alrededor de 80 personas que trabajan en la residencia, que estuvieron acompañadas por delegadas de la CIG en el sector de los cuidados (SAF y residencias).
Desde la central sindical explican que cuando hace tres años consiguieron la mayoría en el comité de empresa (3 de 5 representantes) comenzaron los contactos con la dirección para mejorar tanto las condiciones laborales como el propio centro, además de abordar la necesidad de ampliar el cuadro de personal para finalizar con la sobrecarga de trabajo que padecen las personas empleadas en la actualidad.
En concreto, demandan que la empresa tenga como referencia el convenio gallego de Residencias, ya que ahora aplica el propio de empresa basado en el estatal de Atención a Personas con Discapacidad, con peores condiciones y salarios más bajos. Ante la negativa de la empresa a negociar, la CIG ya inició los recursos judiciales encaminados a lograr que se aplique el convenio de sector. El personal solicita también nuevas contrataciones, ya que en la actualidad las cuidadoras están obligadas a hacer también labores de lavandería, ayuda en cocina, limpieza, etc.
En lo que respecta al propio centro, consideran necesaria la instalación de aire acondicionado para impedir que las altas temperaturas durante la época estival afecten a la salud de las personas residentes. A esto hay que sumarle la falta de profesionales en psicología y fisioterapia. “Todo esto afecta a la atención de las personas usuarias, porque el tiempo que podemos dedicarles es escaso”, señalan desde la representación de la CIG en la residencia.
En los últimos tres años la dirección accedió a mantener reuniones únicamente en un par de ocasiones, optando por ignorar la representación sindical. “Se niega a sentarse y vincula la negociación al comité intercentros, que ha controlado, y en el que nosotros contamos únicamente con 7 representantes de 63”, denuncian desde la CIG.

