A Cañiza enterró este fin de semana “O Rexoubón”, poniendo el broche final al Carnaval

Este sábado 28 de febrero, A Cañiza se vistió de luto para despedir al Rexoubón, acusado de malintencionado, murmurador y fiestero, en un acto que puso el punto final al Carnaval con una celebración cargada de humor, sátira y participación vecinal.

La comitiva se concentró a las 19:00 horas en la Carballeira do Cacharado, donde esperaron a que todas las comparsas estuvieran preparadas para iniciar el desfile, que partió a las 19:30 horas en dirección a la explanada de O Regueiro, recorriendo las principales calles de la villa.

El desfile estuvo encabezado por el gran protagonista, O Rexoubón, personaje simbólico del imaginario popular que representa al chismoso, murmurador y malintencionado. Con su entierro y posterior quema se escenifica, en clave de humor y parodia, la despedida del Carnaval y de las actitudes que se dejan atrás antes de la llegada de la Cuaresma.

El féretro fue escoltado por la comparsa ganadora en la categoría de adultos del concurso celebrado el pasado domingo 22 de febrero, “O Titanic pola Ruta das Abadías”, encargada de confeccionar el muñeco del Rexoubón y de portar el ataúd durante la comitiva fúnebre, tal y como establecían las bases de la convocatoria de este año.

Tras el Rexoubón marchaba el maestro de ceremonias, Edi F.M., presentador del acto, autor de las coplas satíricas y del ritual del fuego. A continuación, se situaban el alcalde, Luis Piña, y los concejales de Gobierno, acompañados por el jurado del concurso, formado por el artista, pintor y escultor Diego de Giráldez; el músico y profesor de la Escuela de Música de A Cañiza, Agustín Domínguez Barba; y el diseñador de moda Cristóbal Vidal González.

El jurado portaba también el Libro de Condolencias y Quejas, en el que a lo largo del desfile los vecinos fueron escribiendo reivindicaciones, problemas y demandas relacionadas con la realidad del municipio.

Continuaba la comitiva la charanga Noroeste de Marín, que amenizó toda la procesión con un repertorio que combinó música fúnebre y ambiente festivo. Tras ellos avanzaban las restantes comparsas participantes en el concurso del pasado 22 de febrero, seguidas por vecinos y público asistente, todos vestidos de riguroso luto, portando velas, cirios y coronas elaboradas con mimosas, laurel y otras flores del monte, acompañadas de divertidas cintas y frases en honor del difunto Rexoubón. La comitiva estuvo escoltada en todo momento por el coche patrulla de la Policía Local.

El público asumió su papel de plañideras con llantos y llamamientos al difunto, contribuyendo a crear un ambiente festivo y paródico que marcó con éxito esta primera edición del Entierro del Rexoubón.

El recorrido incluyó las rotondas del Cristo, del Jamón y del Olivo, la calle Antonio Facorro, la N-120 y el cruce de la calle Vilanova, hasta llegar al aparcamiento de O Regueiro, donde aguardaba la pira funeraria en la que sería quemado el protagonista.

A la llegada, la comparsa “O Titanic pola Ruta das Abadías” colocó el muñeco en la pira. Acto seguido, el maestro de ceremonias subió al escenario junto con el alcalde Luis Piña, el concejal de Cultura Rubén Muíños y los tres miembros del jurado para iniciar el ritual que culminaría con el encendido del fuego.

Tras la lectura de las coplas satíricas por parte de Edi F.M. y la intervención del alcalde, quien dio la bienvenida a los asistentes y agradeció la colaboración especial de la Comparsa Titanic de Oroso, de las restantes comparsas, del maestro de ceremonias, del jurado y del personal municipal -especialmente de los trabajadores del departamento de Cultura, de los operarios de obras y de la Policía Local-, así como de los vecinos que hicieron posible el éxito organizativo y de participación de esta primera edición, se procedió al momento central del acto.

Como primera autoridad, el alcalde recibió del jurado el Libro de Condolencias y Quejas, agradeciendo las aportaciones, aceptándolas y asumiéndolas, al tiempo que autorizaba su quema junto con la del Rexoubón, dando orden de comienzo al acto.

Durante este instante solemne y simbólico, el maestro de ceremonias leyó las palabras que forman parte del ritual del fuego y se procedió a la quema del Rexoubón en un ambiente festivo en el que los asistentes alternaron llantos y risas, mientras la charanga continuaba poniendo música a la despedida.

El Concello agradece a todos los participantes el elevado nivel de escenografía, así como la calidad de los vestuarios y complementos, que contribuyeron a elevar la categoría del desfile. Sin su trabajo e implicación, esta primera edición del Entierro del Rexoubón no habría alcanzado el éxito organizativo y de público que finalmente consiguió.