El Concello de Mos estuvo presente en la mañana de este jueves en Santiago de Compostela en la reunión del Consello da Calidade do Aire de Galicia, en la que participó la alcaldesa de Mos, Nidia Arévalo, en representación de los ayuntamientos gallegos de menos de 50.000 habitantes.
De este modo, la consolidación de esta red -integrada por todas las estaciones de control, fijas y móviles, de titularidad pública o privada en el territorio- contribuirá a la protección de la salud humana, de los ecosistemas y a la adaptación a los efectos del cambio climático.
En ese sentido, la directora xeral hizo hincapié en que el modelo de gobernanza climática que establece la nueva Ley del clima, impulsa la coordinación entre órganos y entidades públicas con competencias en meteorología, climatología y calidad del aire y refuerza los servicios públicos que gestionan la red de observación y control. Así, se promueve la gestión y difusión de datos que son clave para la planificación, la toma de decisiones y la respuesta eficaz ante riesgos ambientales y episodios de contaminación o fenómenos meteorológicos adversos.
A mayores, en la sesión celebrada este jueves también se abordó la nueva directiva europea sobre calidad del aire, pendiente de trasponer al ordenamiento jurídico estatal, que incluye nuevos estándares de calidad del aire que serán de obligado cumplimiento en 2030. Según dijo la directora xeral, Galicia parte de una buena posición ya que la evaluación realizada aplicando los nuevos indicadores es bastante favorable aunque habrá que seguir trabajando en los próximos años para avanzar en parámetros puntuales.
En esa línea, en la sesión del Consello da Calidade do Aire de Galicia celebrado este jueves se aprobó la creación de grupos de trabajo específicos para trabajar en las medidas precisas para el cumplimiento de esa directiva.
Durante su intervención, Paula Uría también dio cuenta del Informe anual de la calidad del aire elaborado por Meteogalicia a partir de los resultados obtenidos para distintas partículas y contaminantes analizados a lo largo de 2024. La principal conclusión es que la calidad del aire ambiente en la Comunidad ese año fue buena en su conjunto, con resultados y niveles adecuados en comparación con los criterios definidos en la legislación vigente tanto en las grandes aglomeraciones urbanas como en las áreas rurales e industriales.
De hecho, en 2024 se detectó una ligera mejora en este campo en comparación con los resultados del análisis del año anterior y ninguna de las estaciones cuyos datos se tomaron como referencia para la elaboración del informe superó los valores límite para la protección de la salud humana. Además, al igual que en 2023, tampoco se pasó por encima del umbral de ozono que exige informar a la población en ninguna de estas instalaciones.
Asimismo, respecto de la protección de la vegetación y de los ecosistemas naturales, todas las estaciones gallegas capacitadas para evaluar la presencia de ozono estuvieron por debajo del valor objetivo, incluso también a largo plazo.

