El BNG denuncia la doble vara de medir del alcalde de Gondomar en la aplicación de las ordenanzas municipales

El BNG de Gondomar denuncia la doble vara de medir del alcalde en la aplicación de las ordenanzas municipales. La organización nacionalista vuelve a calificar como represalia política la apertura del expediente sancionador que obligó a retirar la cartelería de la campaña del Bloque a favor de la seguridad viaria y de la mejora de la movilidad en las parroquias del ayuntamiento.

Desde el BNG afirman que, lejos de lo publicado en un medio informativo donde Ferreira declara que se trata de un proceso estrictamente administrativo, la decisión de abrir este expediente obedece a una decisión política del gobierno del PSOE para taparle la boca a quien reivindica y pone voz a las demandas de los vecinos.

En alusión a las declaraciones del alcalde, la portavoz municipal Manuela Rodríguez le apunta que “no hay aplicación igualitaria de las ordenanzas cuando el propio gobierno municipal, con su alcalde a la cabeza, puede incumplir impunemente la misma ordenanza que le aplica al BNG para sancionarnos”.

Porque la Ordenanza Municipal de Medio Ambiente dice, en su artículo 56, referido al uso de las zonas verdes públicas, que todas las personas, tanto físicas como jurídicas, deben abstenerse de “cualquier acto que pueda dañar el arbolado”. Y en el 58, en que habla de la protección de elementos vegetales públicos, dice expresamente que no se permitirá ninguna “manipulación realizada sobre los árboles”, ni “atar a los mismos cualquier otro elemento”.

Bien al contrario de la norma y “por capricho del alcalde”, cada año se procede al pelado salvaje, hoja a hoja, del liquidámbar de gran porte situado en el jardín público donde se encuentra la figura de Don Diego Sarmiento de Acuña, al lado de la Avenida Elduayen, en pleno centro de Gondomar, con el único objeto de colocarle unos millares de luces led.

Lo hicieron este año también, como cada Navidad, saltándose la normativa y contrariamente a lo que especialistas en arboricultura indican respecto de una especie que no precisa poda, la Liquidámbar styraciflua, que califican el pelado de este ejemplar como una “verdadera agresión ambiental”.

Pero no es la primera vez que Ferreira usa su doble vara de medir. No hace mucho criticaba a un colectivo vecinal por hacerse una foto “pisando el césped” durante una protesta, cuando él publicaba en redes sociales una sesión de fotos suyas de ese mismo día y pisando esa misma hierba.

“No, Sr. Ferreira, en Gondomar no ‘todos somos iguales ante la ley’ como usted dice”, le recrimina la portavoz nacionalista. “No solo porque pueda usted saltarse su propia normativa sin ninguna consecuencia, también porque ‘mira para otro lado’ ante otras infracciones, ambientales o urbanísticas, bastante más graves, que por su inacción pueden derivar en daños irreparables”.

Desde el BNG tienen claro que “cuando recurre a expedientes sancionadores para acallar la crítica; cuando censura autoritariamente el cuestionamiento de su labor o cuando boicotea desde la poltrona las actividades promovidas por entidades discrepantes con sus políticas, el alcalde pone en evidencia su preocupación por el desgaste real de su figura pública, cada vez más dependiente de la propaganda para su supervivencia política”.