El Bloque Nacionalista Galego (BNG) denuncia “negligencias graves” en materia de seguridad y de salud durante las obras en el Centro Integrado de Formación Profesional (CIFP) Manuel Antonio. Así lo constataron la diputada nacionalista Alexandra Fernández y el portavoz municipal en Vigo, Xabier P. Igrexas, durante una visita al centro acompañados de docentes de diferentes departamentos.
El BNG responsabiliza a la Xunta de Galicia del “desastre” que están produciendo, desde que comenzó el curso lectivo hace tres meses, unos trabajos de reforma de la cubierta que tachan de “caótica y peligrosa chapuza” por causa de la “pésima gestión y nula supervisión”. Una situación que está poniendo en riesgo tanto al alumnado como al profesorado de este centro, con 1.500 matrículas, provocando la suspensión de aulas e impidiendo la actividad educativa. Por estos motivos, el frente nacionalista avanzó una batería de nuevas iniciativas en el Parlamento gallego para exigir soluciones inmediatas.
Fernández e Igrexas pudieron comprobar de primera mano muchos de estos riesgos, derivados de unas obras “necesarias” para el centro pero que están provocando más deficiencias de las que ya existían: filtraciones de agua en los diferentes edificios del centro, fuertes olores de materiales aislantes y partículas de polvo en suspensión que hacen “el ambiente irrespirable”, entre otros defectos. En uno de los talleres cayó parte del techo durante una clase, alertan, y otras están realizándose con cubos en medio para recoger las goteras.
A esto, denuncian las y los docentes, se suman los ruidos constantes de los trabajos y la falta de medidas de seguridad por parte de los operarios, como realizar tareas de desescombro y lanzamiento de cascotes con alumnos y alumnas a pocos metros. Junto a estos graves problemas de salud y seguridad, advierten también, las obras están dañando equipamientos y maquinaria especializada valorada en docenas de millares de euros. De hecho, un corte eléctrico, que pudo tener origen en las obras, ya provocó la pérdida de cepas de estudio sanitario que estaban almacenadas en neveras.
Desde el frente nacionalista criticaron también la “total opacidad” de la Xunta, que solo dio el paso de constituir una Comisión de Seguimiento de las Obras cuando las protestas visibilizaron públicamente el problema. Una falta de transparencia que continúa ahora ya que, tal y como advirtió el propio profesorado, sigue sin conocerse el plan de prevención ni cuándo se van a realizar las prometidas mediciones técnicas ante el uso de materiales potencialmente tóxicos en la obra. “La dejadez es tal que ni tan siquiera reforzó el servicio de limpieza a pesar de la fuerte presencia de polvo y materiales en suspensión”, alertan.
“Pésima gestión y planificación”
La diputada del BNG exigió el Gobierno gallego del PP que escuche las demandas de la comunidad educativa del CIFP Manuel Antonio, el segundo con más alumnado de Galicia, que lleva meses reclamando una solución. Como respuesta, criticó, el Gobierno gallego “o bien minimiza el problema o aplica una política de represión” contra el profesorado que denuncia. “Este centro debería estar mimado por parte de la Consellaría como la joya de la corona de la Formación Profesional, y lo que vemos es todo lo contrario”, lamentó.
Fernández consideró que, detrás de estos problemas, está una “pésima” gestión y planificación del Gobierno gallego, que decidió arrancar la reforma coincidiendo con el inicio del curso sin aprovechar el cierre del centro durante el verano. Además, aseguró que la previsión era que los trabajos finalizaran en diciembre de este año pero, según reconoció ya la propia Consellería, podrían alargarse hasta la primavera de 2026.
“Las obras en centros de enseñanza no solo consisten en licitar obras, tienen que contar con un plan para minimizar al máximo el impacto en las aulas y, sobre todo, garantizar la seguridad en todos los espacios”, defendió.
“Doble castigo de la Xunta del PP”
De por parte, el portavoz municipal del BNG en Vigo, Xabier P. Igrexas, calificó la situación en el CIFP Manuel Antonio como “ejemplo del doble castigo a la enseñanza pública” que se padece en la ciudad por parte de la Xunta de Galicia del PP. “El desgobierno de Rueda primero abandona los centros, desatendiendo sus demandas de rehabilitación y mejora de instalación, como en el Manuel Antonio que tiene 50 años, y después produce un verdadero desastre por la falta de supervisión y control de las obras”, explicó.
“El alumnado, el profesorado y el conjunto del personal del Manuel Antonio no pueden seguir padeciendo que unas obras que eran necesarias se hayan convertido en un calvario insoportable que impide incluso la actividad educativa”, remachó.
Igrexas llamó a “visitar el centro para comprobar el alcance de su desastre” a los responsables del PP. “Frente al discurso criminalizador de la Xunta, que intentó reprimir a la comunidad educativa por denunciar esta situación, son suficiente apenas unos minutos allí para constatar que están soportando algo inaguantable”.


