La CIG realizó este martes una concentración delante de la Fundación CTAG (situada en el Polígono Industrial A Granxa en O Porriño) en respuesta a los 10 despidos disciplinarios ejecutados por la empresa en las últimas dos semanas (que se suman a otras rescisiones previas) y ante la previsión de que se produzcan más medidas traumáticas de este tipo.
La sección sindical de la CIG en la empresa considera totalmente desproporcionados estos despidos ya que en la mayoría de los casos se producen por supuestos errores en el registro horario (no registrar la entrada o la salida, pequeños incumplimientos de horario o incluso por trabajar horas de más).
“La decisión de la empresa no es proporcional al supuesto incumplimiento”, denuncia Hugo Méndez, secretario de la sección sindical de la CIG en CTAG, quien explica que la empresa opta por el máximo castigo sin siquiera dar un aviso o amonestación previa a las personas afectadas.
Al contrario, la empresa espera a la última hora de la jornada para comunicar su decisión, entrega un escrito (similar en todos los casos) donde recoge los supuestos incumplimientos y da una hora de margen a las personas afectadas para que aleguen, pero sin permitirles acceder a sus datos de registro horario para poder justificarse.
Después de ese tiempo, entrega la carta de despido y, para más escarnio, obliga a que las personas despedidas sean escoltadas por personal de seguridad hasta sus puestos para recoger sus pertenencias y después hasta la puerta.
Despidos arbitrarios sin comunicación previa
La representación de la CIG indica que estos despidos se están realizando de manera indiscriminada “sin que siquiera las personas responsables de los equipos tuvieran conocimiento de que se iban a producir, e incluso teniendo planificados trabajos o visitas a la clientela en los días posteriores”.
Para Méndez, el objetivo de CTAG es aminorar el cuadro de personal, ya que la dirección entiende que la situación financiera no se ajusta a su planificación. En todo caso, la sección sindical denuncia que se trata de despidos injustificados e injustos que responden a malas decisiones organizativas “cuyas consecuencias no deben caer sobre el personal de CTAG”, y advierten que se trata de un ERE encubierto que la empresa pretende hacer pasar por despidos disciplinarios.
En CTAG trabajan unas mil personas altamente cualificadas que se dedican a la I+D de la automoción: desde la realización de test y validaciones de piezas, hasta desarrollo de vehículo eléctrico y conectado, que es donde se centra el problema.
En la reunión que la CIG mantuvo con la dirección, esta no se comprometió a parar los despidos y por eso, tras esta primera concentración, la central no descarta más movilizaciones y otras medidas de presión si la empresa insiste en su proceder.

