La Biblioteca Municipal de Nigrán acoge este viernes 13 de junio a las 20:00 horas la presentación del libro de Moncho Iglesias Míguez “Baobab” (Editorial Tempo Galiza, 2025). Se trata de un hermoso “fotopoemario” que mezcla poesía con 85 imágenes de sus estadías en el continente africano. El acto estará presentado por Juan González, alcalde de Nigrán.
Moncho Iglesias es vigués de Ourense (de Boborás). Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Vigo, donde realiza el doctorado en Filología Gallega, con una tesis que compara los cuentos de tradición oral palestinos y gallegos, territorio que conoce muy de cerca tras haber residido durante muchos años en Tierra Santa (ejerció como profesor de español de la Universidad de Belén y Nablus, el mismo trabajo que desempeñó luego en China y Bangladesh). Autor de novelas como “Don Pepe”, poemarios como “Pedras de Plastilina” o “Cheira”, es traductor al gallego de la obra del israelí Etgar Keret “O condutor de autobús que quería ser Deus” (Rinoceronte, 2006) y “Saudades de Kissinger” (Rinoceronte, 2011), de la antología de poemas “Carné de identidade”, del gran poeta nacional palestino Mahmud Darwix, y de la novela de Randa Jarrar “Un mapa do lar”. Moncho Iglesias Míguez, actualmente profesor de secundaria en Castro Caldelas, ha viajado por todo el mundo, dedicando esta última obra suya al continente africano.
“Baobab” es un paseo por África, en una lectura de las fronteras que navegan las aguas de ríos, lagos, mares y oasis, y la vista de una historia contada en retahílas de silencios y gritos. Es un mapa dibujado con pasaportes que buscan visados con lo que despertar de travesías diseñadas con los resquicios de los calzados que aún no tuvieron pie y, antes bien, ya confiesan cogidas de insultos y halagos. El árbol que cobija soles y lluvias con los que alimentar el futuro de muchos ancestros no deja de ser un rugido y una caricia a las mejillas que esconden sentimientos, ora dominantes ora dominados. Y en ese vergel arco iris que acerca los arroyos de las tormentas que guían hacia otros paraísos, otras hambres y otros dominios, tropiezan palabras y fotografías. Por eso, las imágenes hechas palabras y viceversa evocan un continente que eyacula colores, al tiempo que viste de luto talones y talones y talones olvidados en las huellas que dejan las retahílas de la vida.


