El BNG exige la dimisión del concejal de Educación de Ponteareas, Ricardo González, después del Pleno en el que se debatió una iniciativa conjunta de los grupos de la oposición para exigir a la Xunta el profesorado especialista del que carece el alumnado ponteareano con necesidades específicas.
“Para ocultar su incapacidad, el concejal mintió a la cara a las familias presentes en el Pleno afectadas por la falta de profesorado, diciéndoles que no habían dirigido ninguna carta al Concello. La propia representante de las familias, tomó la palabra para dar lectura a la carta, demostrando que González mentía deliberadamente”, señaló la líder del BNG ponteareano, Cristina Fernández, que instó al concejal a dimitir en el propio Pleno.
Asimismo, la representante de las familias señaló que “solo fueron atendidas cuando se presentaron en su despacho ante la falta de respuesta a los escritos presentados”, lo que para el BNG demuestra que el concejal “quiere ponerse de perfil en vez de trabajar activamente en la búsqueda de una solución, evitando plantarle cara a sus compañeros del PP en la Xunta, que son los causantes de este problema”.
El Bloque señala que después de que el concejal Ricardo González afirmara que estaba pedida una reunión con el Conselleiro de Educación de la Xunta, la propia alcaldesa lo desautorizó señalando que “en realidad, la reunión no la vamos a tener con el Conselleiro, porque ya la tuvimos con el inspector”.
“A la vista de que las familias dejaron claro que el concejal mentía, ante la muestra de que no está a la altura que requiere su concejalía y tras la desautorización de la alcaldesa corrigiéndole sus mentiras, Ricardo González debe marchar ya para casa y dejar de burlarse de las vecinas y vecinos”, reclamó el Bloque.
A través de la concejala Cristina Fernández, el BNG mostró una vez más su apoyo a las familias, y volvió a denunciar “la discriminación que supone la decisión política del Partido Popular de dejar sin una atención digna a los niños y niñas que precisan apoyo. Mientras el PP echa balones fuera, las familias padecen cada día la frustración de sus niños por no contar con el apoyo que precisan y están desesperadas en una reivindicación que la Xunta conoce pero desoye”.


