La automoción gallega vivirá una jornada de huelga el jueves 28 de noviembre en defensa del empleo y de los derechos laborales de las personas trabajadoras de un sector que se encuentra en una “situación límite” a consecuencia del proceso de “reconversión, deslocalización y precarización” que atraviesa desde la irrupción del vehículo eléctrico. Este día de lucha promovido por la CIG incluirá también movilizaciones en Vigo, Pontevedra y Ourense.
El paro dará comienzo a las 22:00 del miércoles 27 y finalizará a las 24:00 horas del jueves 28 y afectará tanto a la empresa principal Stellantis como a alrededor de 50 compañías auxiliares y de componentes, pero también a las contratas que prestan todo tipo de servicios en las fábricas de la industria del automóvil (suministros, mantenimiento, limpieza, etc).
Además, el propio jueves 28 habrá movilizaciones en Vigo (manifestación desde Plaza América hasta Stellantis a las 10:00 horas), Pontevedra (concentración en la Praza da Peregrina a las 11:00 horas) y Ourense (concentración en la Casa de Chocolate a las 12:00 horas).
La convocatoria es un paso más en el intenso trabajo sindical que la CIG-Industria lleva años desarrollando en defensa del empleo y de las condiciones laborales en un sector que se encuentra “en situación de emergencia” por la honda crisis que atraviesa, lo que está intensificando la precarización de las condiciones de trabajo y la pérdida de derechos sociales. “Desde la pandemia los trabajadores/as padecen ERTE continuos de 30, 60 o 90 días de duración que sufragan con sus prestaciones por desempleo; a lo que hay que sumar la progresiva desregulación de la jornada laboral, hasta el punto de que ahora se trabaja fines de semana, domingos y festivos y después se descansa durante la semana”, señalan desde la central sindical.
Otra consecuencia de esta situación es el aumento de la flexibilidad interna en las empresas, “que provoca que la mayoría de los cuadros de personal no saben cuáles van a ser sus horarios la semana que viene ni cuántos días van a trabajar durante la semana, por ejemplo”. Una flexibilidad que impide la conciliación de la vida personal y laboral. Este proceso “imparable” de precarización de las condiciones de trabajo contrasta con el hecho de que Stellantis registrara 18.600 millones de euros de beneficio el año pasado, tal y como denuncian desde la CIG.
En este contexto el CEAGA, el clúster que agrupa las empresas de la automoción gallega “sigue tirando piedras contra su tejado”, ya que no cuestiona las directrices de Stellantis que obligan a abaratar costes, “y lo único que hace es recortar empleos, salarios y derechos”.
Por eso en la CIG consideran esencial la huelga y la movilización, “para decir alto y claro que hasta aquí llegamos, porque no puede ser que las personas trabajadoras de la industria gallega del automóvil estén ingresando salarios inferiores a antes de la pandemia por culpa de paradas constantes de la producción; unas paradas que antes eran supuestamente consecuencia de la situación derivada de la Covid, luego de la crisis de los microchips, y ahora ya no se sabe de qué porque las empresas ya no dan explicaciones y parece que los ERTE se normalizaron en el sector”.
Sin política industrial ni plan de futuro
Para la CIG el “futuro incierto” que afronta el sector es consecuencia de la falta de una política industrial de país por parte de la Xunta y de la ausencia de inversiones por parte de Stellantis de cara a la fabricación de nuevos modelos. “Ni las personas trabajadoras de la empresa principal ni las de las auxiliares sabemos a día de hoy el plan industrial que se va a aplicar en los próximos años, porque en estos momentos se está fabricando el mínimo de vehículos eléctricos exigidos para poder mantener las ayudas y los proyectos, y si no fabricamos nuevos modelos el sector gallego del automóvil desaparecerá”.
En cuanto al papel que está jugando la Xunta, censura que la Administración autonómica vaya por detrás de las iniciativas que está tomando la propia central sindical, hasta el punto de que el Gobierno gallego declaró a comienzos de año el sector como estratégico, “curiosamente después de la campaña de protestas desarrollada por la CIG a finales de 2023 y a pesar de que tienen plenas competencias en política industrial desde hace años”.
Posteriormente, y de nuevo poco después de que la central sindical se movilizara, presentó el anteproyecto del plan director del sector de la automoción. “Desarrollamos una concentración delante de la delegación de la Xunta en Vigo el 10 de julio, donde entregamos nuestras propuestas para la industria del automóvil, y nueve días después el Gobierno gallego nos comunica que inicia el proceso para elaborar el plan director y nos invitan a hacer aportaciones o consideraciones para incorporar al anteproyecto”.
Principales propuestas de la central para el sector
La CIG exige a las administraciones públicas que impulsen un plan industrial para Galicia que propicie una industria de la automoción fuerte y generadora de empleo, al tiempo que demanda la participación de la Xunta directamente, o a través de empresas mixtas, en la constitución de nuevos proyectos industriales vitales para el sector.
También que las subvenciones y ayudas millonarias que se le dan a Stellantis tengan el compromiso de la planta de Vigo de la fabricación de nuevos modelos, para garantizar la creación de empleo en todo el tejido industrial, especialmente en las empresas de componentes.
Y el compromiso del Ministerio de Industria y Transición Ecológica con el sector gallego de la automoción que ayude a afrontar el futuro con garantías y que frene el proceso de deslocalización de buena parte de la actividad auxiliar para abaratar costes, mientras se aplican rebajas salariales y laborales con la excusa de ganar competitividad.
La creación de una Mesa Gallega de la Automoción, integrada por el CEAGA, las centrales sindicales y las tres universidades gallegas, que impulse un plan gallego para la industria de la automoción en el que se recojan medidas de apoyo en I+D+i.
La instalación de una planta de baterías en Galicia. Ya que no tener una planta de fabricación de baterías expulsa al sector gallego de la automoción del tablero de la fabricación del coche eléctrico.
Una apuesta por la fabricación de los nuevos componentes del automóvil eléctrico. El Gobierno gallego tiene que activar un plan para la atracción de las plantas de fabricación de los nuevos componentes de los coches eléctricos.
Un plan de rejuvenecimiento de los cuadros de personal. Que se hagan las modificaciones oportunas y se restablezca el derecho a la jubilación parcial a los 60 años para todos los colectivos.
Y formación hacia el nuevo sistema de fabricación. Precisamos de una formación profesional pública que permita a la clase trabajadora adaptarse a esta nueva revolución industrial.
Además, instan a garantizar la integración laboral de las personas con capacidades distintas en la cuota reserva de las empresas para acabar con la precariedad y explotación de las personas con capacidades distintas subvencionada con los Centros Especiales de Empleo en el sector de la automoción gallega.
Al tiempo que solicitan una tarifa eléctrica gallega, un nuevo marco regulador de la energía más justo y estable que haga nuestra industria más competitiva, con precios de la energía menores a los del resto de los territorios del Estado por ser Galicia productora excedentaria de energía.
Por último, un Marco Gallego de Relaciones Laborales con plenas competencias en materia legislativa, normativa y de regulación del mundo de trabajo en nuestro país, con el objetivo de garantizar unas condiciones laborales y salariales dignas para la clase trabajadora gallega.

