Descubiertos en el valle del Támega los restos in situ de una ocupación prehistórica de hace alrededor de 5.500 años

Desde el año 2019, miembros del Grupo de Estudios de Arqueología, Antigüedad y Territorio (GEAAT) de la Universidade de Vigo estudian el yacimiento arqueológico de Cenada de As Chás/Castelo de Lobarzán, en los ayuntamientos ourensanos de Oímbra y Monterrei. Los trabajos realizados para conocer su pasado prehistórico dieron un avance significativo con la intervención arqueológica llevada a cabo este año, donde se localizó una estructura que ahora se viene de conrfimar que data de mediados del IV milenio aC, de hace alrededor de 5500 años.

La última campaña, financiada a través de las ayudas GDR Agader y promovida por los ayuntamientos ourensanos de Monterrei y Oímbra, se centró en áreas clave como la plataforma del ala norte del Monte Castelo. La intervención fue realizada por la empresa Breogán Arqueoloxía, bajo la dirección de Víctor Muñiz, profesor e investigador del Área de Medieval en el campus de Ourense. La sección de arqueología prehistórica del proyecto estuvo a cargo de Lucía Rodríguez, investigadora predoctoral de la UVigo, con la supervisión y asesoramiento científico de Beatriz Comendador, titular del Área de Prehistoria. El equipo contó también con la participación de Miguel Ángel Álvarez, investigador posdoctoral del Área de Geografía Física, y la colaboración de José Ángel Cid, profesor del Área de Ingeniería Cartográfica y Geodésica. Finalmente, la datación fue financiada por el GEAAT de la Universidade de Vigo.

Un “hallazgo prometedor”

Según explican desde el proyecto, en la campaña realizada este año “uno de los hallazgos más destacados fue la identificación de un agujero de poste en el contexto de una estructura circular detectada previamente gracias a la prospección geomagnética”. Esta estructura, detallan, podría ser una cabaña o construcción doméstica y “será clave para comprender mejor las formas de vida y organización de las comunidades prehistóricas de la zona”. La datación por radiocarbono realizada confirmó ahora que las estructuras descubiertas datan de mediados del IV milenio aC. “Es la primera vez que encontramos evidencias in situ de la ocupación prehistórica en el yacimiento; hasta ahora solo se conocían restos materiales que afloraban en la superficie”, indican. Concretamente, detallan desde el equipo de la UVigo participante en el proyecto, los resultados de los análisis realizados en el laboratorio Beta Analytic (Miami) confirman que la plataforma noreste del conjunto arqueológico fue habitada por comunidades prehistóricas que vivían en el valle del Támega hace alrededor de unos 5.500 años. “Es un hallazgo muy prometedor que abre nuevas vías de investigación. Una futura intervención podría permitirnos conocer completamente esta estructura y su contexto”, apuntan.

El equipo investigador comenta que el hallazgo permite establecer conexiones directas con el yacimiento de Vinha da Soutilha (Mairos, Chaves), destacando la unidad cultural existente en el valle del Támega durante la Prehistoria, “en una época en que las fronteras no existían”. Este descubrimiento, añaden, “abre un abanico de posibilidades para la investigación del pasado prehistórico, haciendo del valle del Támega un referente clave para la arqueología de la Prehistoria reciente en el noroeste peninsular”.

Una investigación multidisciplinar

El conjunto arqueológico de A Ceada das Chás/Castelo de Lobarzán se encuentra situado entre los núcleos de población de As Chás (Oímbra) y Vilaza (Monterrei), cabeceras de las parroquias homónimas. Se yergue entre una serie de colinas que dominan una amplia explanada ubicada en altura entre los valles de los ríos Támega y Búbal, lo que le confiere un carácter eminentemente estratégico. La investigación de este enclave, que cuenta con una amplia historiografía que parte de la Prehistoria, se inició en 2019 con el proyecto Lobarzán, en el marco de un convenio entre la Universidade de Vigo y los ayuntamientos de Oimbra y Monterrei. En los primeros trabajos se recogieron materiales cerámicos y líticos en superficie, cuyos patrones decorativos apuntaban ya a una cronología anterior al III milenio aC.

En 2022, en el contexto de la tesis de doctorado de Lucía Rodríguez Materialidade e mobilidade na Prehistoria recente no territorio do Alto Támega transfronteirizo (realizada en la Universidade de Vigo bajo la dirección de Beatriz Comendador y Diego Herrero) se realizó una prospección geofísica en colaboración con Emmanuelle Meunier, investigadora posdoctoral financiada por la Casa Velázquez-EHEHI. Esta prospección permitió identificar diversas anomalías en el terreno, que este año se confirmaron mediante sondeos arqueológicos, “reforzando la importancia del yacimiento”, tal y como indica el equipo investigador.