Arde un autobús escolar en Gondomar

Ocho escolares del CEP Neira Vilas de Gondomar, de edades comprendidas entre los 8 y 12 años de edad, tuvieron que ser desalojados este mediodía del autobús que los llevaba a casa tras las clases, después de sufrir un incendio que lo calcinó prácticamente por completo.

Según informaron fuentes cercanas, los hechos sucedieron en torno a las 15:00 horas a la altura del número 31 del lugar de Vilas, en la parroquia de Morgadáns, cuando el transporte hizo una parada después de que la cuidadora viese un perro abandonado. Curiosamente el único herido leve en el siniestro no iba en el bus. Se trata de un niño de cuatro años de edad que residía en la vivienda contra la que el vehículo acabó empotrado después de que le fallasen los frenos a causa de las llamas. A consecuencia del impacto tiró parcialmente el muro de la propiedad y el fuego alcanzó parte de las dos ventanas de la fachada y sus contras. Desde la jefatura indican que el pequeño comenzó a sentir náuseas presumiblemente por estar demasiado tiempo expuesto en la zona. Aunque no presentaba síntomas de gravedad fue trasladado a un centro hospitalario de referencia por precaución, mientras que los niños que iban en el autobús resultaron ilesos.

La rápida intervención de la conductora y de la cuidadora de los pequeños evitó males mayores, nada más declararse el incendio los niños fueron sacados uno a uno del bus y llevados a lugar seguro, y al poco rato fueron recogidos in situ por sus padres que no cabían en su asombro. Sin embargo el bus no corrió la misma suerte, el GES precisó que el fuego se declaró en la parte baja del motor y se extendió rápidamente hacia atrás, los intentos de la conductora fueron inútiles y tras vaciar dos extintores de polvo el fuego volvió a avivarse afectando a un 80% de la carrocería. El hecho de que el incidente se declarase en la zona más alejada de la cobertura del GES motivó que los dos únicos bomberos de guardia tardasen en llegar 25 minutos, tiempo suficiente para que el vehículo acabase convertido en un amasijo de hierros.

Afortunadamente todo quedó en un susto, mientras los efectivos de la Policía Local y Guardia Civil se encargaron de mantener el perímetro de seguridad en la zona, los bomberos se centraron en sofocar las llamas y de limpiar todos los aceites y líquidos vertidos por el motor en la calzada.