El agua de Baiona se agotará en cinco semanas

El fantasma de las restricciones de agua por sequía sigue al acecho en Baiona mientras trabaja en un plan b para tratar de evitar los cortes en el suministro. Y es que el gobierno local acaba de quemar su último cartucho antes de que el peor de los escenarios posibles se convierta en realidad, sobre todo y teniendo en cuenta que su fuente de abastecimiento, el embalse de Baíña, se encuentra al 29% lo que les garantiza agua para un máximo de cinco semanas, “hasta principios de noviembre como mucho”.

El alcalde Carlos Gómez, por su parte, no es que tenga del todo claro que las precipitaciones previstas para estos días sean suficientes para darles un margen y considera que es necesario adelantarse a los acontecimientos, y que de este modo un hipotético empeoramiento no les coja con el pie cambiado. Esta misma semana propondrá a su homónimo de Nigrán, Juan González, un encuentro para estudiar un plan de actuación conjunto asesorados por los técnicos de ambos municipios, que les permita encarar un posible trasvase y las consecuencias que esto podría acarrear al embalse de Zamáns, del que se nutre la localidad nigranesa. Aunque tiene una capacidad muy superior al de Baíña, su situación en términos proporcionales no es que sea mucho más alentadora y su conexión multiplicaría por dos el consumo replicando la situación en la que ahora se encuentra Baiona. “Independientemente de lo que ocurra lo que tenemos claro es que debemos de ir de la mano de Nigrán”, asevera el regidor, quien manifiesta sentirse desamparado por parte de la Xunta. “Llevamos sin tener noticias de Augas de Galicia desde el mes de julio”, lamenta.

Dado este contexto y asesorado por expertos de Gestagua, a Gómez no le quedó otra salida que endurecer las medidas. El bando publicado el pasado sábado se mete de lleno en el plano doméstico prohibiendo expresamente cualquier uso del recurso que acarree un consumo mayor del estrictamente necesario. Esto afecta directamente a baldeos, riego de jardines, llenado de piscinas o el lavado de coches, entre otras prácticas. Por ahora el regidor confía en la conciencia de la ciudadanía, sin embargo, si la cosa se tuerce podrían recurrir a las lecturas de contadores para justificar un uso inadecuado de este bien y tomar las medidas necesarias amparados por la Ley 9/2019, del 11 de diciembre, de medidas de garantía del abastecimiento en episodios de sequía y en situaciones de riesgo sanitario.