El dispositivo de vigilancia sin precedentes puesto en marcha por el Ayuntamiento de Nigrán en Playa América y Panxón dio resultado. Miles de jóvenes llenaron el arenal, sobre todo en el entorno de la desembocadura del río Muíños, para celebrar la noche de San Juan, eso sí, sin cavar los grandes agujeros que en los últimos años se extendían por prácticamente toda la playa.
Una decena de voluntarios pertenecientes a Amigos da Terra recorrieron Playa América y Panxón con sacos que entregaron a los grupos de asistentes al tiempo que les informaban del daño que supone dejar basura o cavar agujeros (más allá de las multas económicas que están contempladas). El objetivo es que depositen en estos sacos todos los residuos que generen durante la noche y que, al finalizar, los dejen en los contenedores dispuestos en las entradas a la playa.
Este año la recomendación se transformó en prohibición, así, por vez primera acudió la Unidad Pegaso de la provincia de Pontevedra ampliada con agentes desplazados ex-profeso desde la unidad central de Madrid con el objetivo de vigilar con drones todo el arenal e incluso las calas más alejadas de Monteferro o Lourido.
Más de 200 personas entre Policía Local (Policías Locales de Ponteareas, Vigo, Tomiño, Gondomar, Porriño, Baiona, Redondela, A Guarda y Bueu se unieron al dispositivo de seguridad), Guardia Civil, Seprona, Policía Autonómica, GES, Protección Civil y agentes de Tráfico trabajan coordinados para que la fiesta transcurra sin incidentes y, sobre todo, para acabar con la costumbre de los últimos años de hacer grandes agujeros.
Desde el mediodía también estuvo Protección Civil controlando los diferentes accesos al arenal para que no se entrara con cualquier aparejo que sirva para hacer agujeros o grandes hogueras, informando a la Policía Municipal en caso de que fuera necesario y repitiéndose este mensaje por megafonía desde el sábado.
Las multas por desobedecer ascienden de 100 € a 3.000 € en caso de ser leves y hasta 200.000 € de ser catalogadas como graves, ya que pueden estar infringiéndose desde leyes de conservación de este espacio natural protegido a leyes de seguridad ciudadana, pudiendo incluso incrementarse mucho la cuantía. Paralelamente, los drones de la unidad Pegaso estuvieron funcionando desde primera hora de la tarde para detectar a los grupos que, pese a las advertencias, desobedecieran la norma.
A mayores, como viene siendo habitual, la zona deportiva de Gaifar cuenta con un hospital de campaña y un Punto Violeta de atención a posibles casos de violencia de género y, como cada año, las dunas quedaron cerradas perimetralmente para impedir el paso e iluminadas para mejorar la vigilancia, con unidades del Seprona colaborando. La Guardia Civil de Tráfico “blindó” el municipio con controles de alcoholemia para impedir que nadie conduzca bajo el efecto del alcohol u otras sustancias, aspecto este último que vigilará especialmente la Policía Nacional.







