Con el verano a la vuelta de la esquina, el riesgo de incendios en los montes se acentúa por momentos, mientras los brigadistas fijos discontinuos llamados a filas por la Xunta se preparan para entrar al servicio el 18 de mayo, pero no sin antes advertir de las deficiencias en la actual política de prevención y extinción establecida por la Administración autonómica. Aseguran que el desperdicio de recursos físicos y materiales es una constante y que seis meses de trabajo al año no son suficientes para mantener el fuego a raya. Inciden en la prevención y consideran que necesitarían un mínimo de nueve para poder limpiar los montes en la época de poco riesgo.
Tres veranos de lluvia, un invierno muy seco y unas previsiones que siguen esta línea son suficientes para favorecer al crecimiento de la biomasa forestal que en caso de que llegue a producirse el desastre alimentaría todavía más el fuego. Una de las cuadrillas de brigadistas “en precario” que se incorporará al servicio el próximo 18 de mayo acompañada del presidente de los comuneros, Latino Rodríguez, advirtieron desde los montes de Borreiros, Gondomar, de los riesgos que supone mantener una dinámica en donde no se respetan los primeros 60 días para prevención y que parte habitualmente con plantillas incompletas.
El ejemplo más claro es que el jefe de este grupo de trabajadores estará en pocos días de baja por maternidad sin que se asigne un sustituto. Además durante la rueda de prensa celebrada o xoves, Rodríguez, en calidad de representante de la Organización Galega de Comunidades de Montes, aprovechó para denunciar que este año no se convocaron las subvenciones de la Consellería para cofinanciar las tareas de desbroces llevadas a cabo por las entidades forestales.
Con este punto de partida es inevitable que se les venga a la cabeza los antecedentes de octubre de 2017. Xan Lois Cabreira, uno de los bomberos “en precario” del distrito 18 que actúa desde Fornelos de Montes hasta A Guarda, insiste en que el cambio de dinámica es fundamental para atajar incendios potenciales, y califica de paradójico que “se destinen cientos de miles de euros a la extinción todos los años en vez de trabajar más tiempo en la limpieza de los montes”.

