El GES del Val Miñor cerrará al menos una vez más este mes por la falta de bomberos

FOTO: PABLO F. ESTÉVEZ // Ges do Val Miñor.

La situación en la que se encuentra el Grupo de Emergencias Supramunicipal del Val Miñor se recrudece por momentos. Desde el GES advierten que el cierre de la sede producido durante 24 horas desde las 22 horas del pasado viernes 1 de octubre se volverá a repetir casi con total seguridad el 29, y en lo que queda de mes al menos media docena de jornadas más se cubrirán con un solo efectivo, algo que imposibilita las intervenciones.

La docena de bomberos que atienden a los 45.000 habitantes de Nigrán, Baiona y Gondomar se vio mermada por primera vez en 2019 con la primera baja de larga duración, sin embargo la ausencia de dos trabajadores más desde el pasado mes de abril se ha convertido en un gran problema para garantizar una cobertura efectiva al carecer de una bolsa de trabajo en activo, ya que la actual está caducada y no se puede recurrir a ella. El coordinador del servicio, Darío Varela, asegura que están extenuados al llevar tres años cubriendo los cuadrantes a base de horas extras, con cambios de días libres o la renuncia de días de asuntos propios. Ahora con la llegada de las vacaciones y solo 9 personas, por primera vez se vieron en la obligación de echar el cerrojo, no sin antes prevenir a sus compañeros de Vigo y O Porriño. En este sentido, Varela explicó que un día después del cierre recibió la llamada del presidente de turno de la Mancomunidad, Paco Ferreira, que le aseguró que trataría de solucionar el problema. Pese a que tras los incendios de 2017, la asociación de municipios encargada de gestionar el cuerpo se comprometió a aumentar la plantilla en un 50%, cuatro años después todo sigue igual.

Lo cierto es que la plantilla del GES está diezmada de raíz y el número de bomberos está cuatro veces por debajo del ratio de lo que recomienda Europa, uno por cada mil habitantes, y ni los escritos enviados ni las peticiones surten efecto. “Si no ponen en marcha otra bolsa así no podemos trabajar”, explica Varela, al tiempo que indica que para poder intervenir en condiciones necesitan un mínimo de tres profesionales, dos encargados de las actuaciones mientras que otro del equipo. “Lo ideal es que un compañero verifique las presiones de las bombas o el nivel y los puntos de agua para que todo se desarrolle de manera segura”, asevera.

La situación comienza a provocar ríos de sangre entre los diferentes grupos locales. El primero en denunciarlos fue Manifesto Miñor y esta semana desde el Círculo Podemos enviaron un comunicado a la Mancomunidad exigiendo que se cumpla el convenio firmado a finales de 2018.