La tesis de una enfermera demuestra los beneficios de los buenos hábitos en enfermos mentales con síndrome metabólico

La enfermera especialista en Salud Mental, María del Carmen Vallejo Corto, viene de doctorarse, tras obtener sobresaliente cum laude en la tesis que leyó hace ahora un mes. En el trabajo se demuestra que la realización de actividades de buenos hábitos produce importantes beneficios en pacientes con enfermedades mentales graves y que además presentan síndrome metabólico.

La tesis doctoral estuvo dirigida por el investigador del Grupo de Neurociencia Traslacional del Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur, Carlos Spuch, y por el jefe del servicio de Salud Mental del Área Sanitaria de Vigo, José Manuel Olivares.

Vallejo Corto tiene una larga experiencia como enfermera en salud mental en el Sergas. De hecho trabajó en la Unidad de Agudos y, desde hay más de seis años está en el Hospital de Día de Psiquiatría, en el Nicolás Peña, además de su faceta de docente en la Escuela de Enfermería de Povisa. Ahora da un paso más en su carrera, con la obtención del doctorado.

Enfermos con hábitos de vida poco saludables

“Atención del Síndrome Metabólica en pacientes con trastorno mental grave; relación de las neurohormonas hipotalámicas y su relación con la psicosis”, es el título de la tesis con la que obtuvo el doctorado, después de los estudios que se prolongaron durante varios años con más de un centenar de pacientes.

La tesis partió de la constatación de que las personas que padecen una enfermedad mental grave tienen entre un 20 y un 40% más de probabilidad de morbi-mortalidad que la población general, sobre todo de sufrir efectos cardiovasculares adversos.

Además, suelen mantener unos hábitos de vida poco saludables, por ejemplo altas tasas de tabaquismo, altos niveles de sedentarismo, así como falta de ejercicio físico y hábitos alimenticios insanos, lo que les puede llevar a tener enfermedades no transmisibles como la obesidad, diabetes, o síndrome metabólico, entre otros. Estas personas no suelen visitar de forma rutinaria a sus médicos de atención primaria, por lo que es importante que desde los dispositivos de salud mental se les realicen controles de salud.

Un trabajo de muchos años

El trabajo de campo se dividió en tres bloques. El primero, que duró 3 años, consistió en el seguimiento de los parámetros físicos y analíticos de los pacientes respecto al síndrome metabólico. En el segundo, se estudiaron los hábitos de vida de los pacientes respecto a su alimentación, actividad física y consumo de tabaco. En estos dos bloques iniciales participaron 103 enfermos.

En el tercer bloque se seleccionaron 12 pacientes para realizar un programa de ejercicio físico planificado a diario, durante un período de seis meses, con la participación de dos enfermeras de salud mental que acompañaron a los enfermos. Las mediciones de parámetros físicos, analítico, hormonales y proteómicos, fueron claves para el desarrollo de la investigación.

La clave: actividades y ejercicios programados

“Los resultados obtenidos demuestran que las personas con un trastorno mental grave presentan altas tasas de síndrome metabólico”, explica María del Carmen Vallejo. “Cuando estos pacientes realizan actividades programadas y enfocadas a mejorar sus malos hábitos, como puede ser un programa de ejercicio físico, no sólo mejora su salud, sino que se producen cambios positivos a nivel hormonal, sobre todo en hormonas neurometabólicas o neuroendocrinas”, concluye.