Las alfombras florales resisten en Gondomar

FOTO: PABLO F. ESTÉVEZ // Tarefas de esfollado para as alfombras de Corpus.

Se reúnen todas las tardes y las horas les pasan volando con el claro objetivo de no perder una tradición tan arraigada como las alfombras florales del Corpus que este año recaen en el 6 de junio. Como no podría ser de otro modo, la pandemia golpeó de lleno a una de las celebraciones litúrgicas de más calado de la localidad miñorana que aquí lleva realizándose desde la década de los 50, y que además de hacerlas peligrar provocaron situaciones tan extrañas como una Virgen de los Dolores o un Jesucristo representados con mascarillas, y es que la pandemia no entiende de religiones. El 2020 quedaron reducidas a una décima parte y este, aunque la previsión es más alentadora, también serán en formato “mini” aunque no tan encorsetadas como las anteriores.

De entre las 5 y 10 agrupaciones que habitualmente llenan de color las principales calles de la villa condal, este año tan solo participarán dos, la Asociación de Mujeres Rurales y el Club de Patinaxe Artística de Gondomar, CPA, que ya comenzaron con la cuenta atrás para el gran día con las habituales tareas de deshojado. Las primeras se encargarán de la decoración del acceso principal a la iglesia de San Benito y las segundas del entorno de Plaza Paradela. Vecinas como Carmen, Irene, Tania, Ermita, Zaira o Teresa ponen nombre a los diseños realizados con mimosas, rosas, troques, claveles u hortensias además de mirto, que este año además escasea. “Los claveles es muy probable que tengamos que comprarlos”, aclaran.

Desde la agrupación inciden, contra todo pronóstico, en la buena afluencia de voluntarios que acudieron al salón parroquial a echar una mano. “La situación es mejor que en 2020 porque había mucha incertidumbre y la gente tenía miedo a venir, este año parece que hay más ganas, entendemos que en parte es por las vacunas”, indican. El pasado jueves fue su primer día de trabajos y a lo largo de la tarde llegaron a juntarse una docena de personas, “cuando normalmente empezamos cinco”. Quizás en esta ocasión pese a que el tiempo ya juega en su contra puedan bajar algún que otro peldaño de San Benito y llegar con su obra hasta el primer descansillo. “Lo iremos viendo según avancen los días”, manifiestan. Desde el CPA comenzaron a reunirse dos días antes que sus compañeras, el pasado martes fue su primera jornada y habitualmente acuden a echar una mano una decena de personas. “En esta edición tenemos la limitación del 50% de la extensión habitual, contamos con que no sobrepasen de los 10×10 metros”, explican. En su caso presentaron una solicitud al Concello y desde que les dieron el visto bueno se reúnen en una sala del CDL de 16 a 21 horas aproximadamente. “Los fines de semana solemos alargar un poco más”, aclaran. Ahora, ramas en mano, les queda por delante una maratón de cara a la tarde del 5 junio, momento en el que empezarán a dar forma a uno de los artes efímeros más significativos.