Baiona estudia instalar cámaras para controlar el aforo de sus playas

A pocos días de la autorización del uso habitual de las playas aunque condicionadas a la distancia de seguridad y aforo, Baiona continúa estudiando las posibilidades a poner en práctica de cara al verano y no descarta la instalación de cámaras de vigilancia utilizadas como contadores de personas para controlar el número máximo de usuarios por arenal.

El alcalde de Baiona, Carlos Gómez, por su parte, admitió que probablemente no tenga tiempo suficiente para tener todo a punto de cara al lunes 25 de mayo, momento en el que está prevista la entrada en la fase 2 de la desescalada, aun así considera, al igual que su homólogo nigranés, que los problemas reales de afluencia masiva de personas comenzarán a producirse a partir de mediados del mes de junio. Pese a todo tampoco descarta que las previsiones se vean ligeramente alteradas debido al aumento de usuarios residuales derivados de otros municipios que cuenten con playas con menos capacidad que las de la villa, pero que en cualquier caso estarán prevenidos. “La decisión del gobierno central de adelantar una fase en la autorización del uso de arenales nos ha cogido un poco con el pie cambiado a todos, pero seguimos estudiando posibilidades para mantener garantías de seguridad”, explicó.

Así pues los dispositivos instalados en los accesos irían acompañados de una gran pantalla que indique a tiempo real la cantidad de usuarios que se encuentren en la playa, el aforo máximo permitido y la cantidad de personas restantes para llegar al límite. Todo ello realizado mediante un cálculo previo de superficie en base a las mareas y al número de personas que cabrían en cuadrículas imaginarias de 3×3 metros. Se trata pues de un sistema basado en la responsabilidad individual y en el buen uso del mismo, que funcionaría como un complemento meramente informativo. Sin embargo si se diesen supuestos en los que los bañistas no respetasen las indicaciones mostradas en pantalla no descartarían la intervención de los cuerpos y fuerzas de seguridad para asegurar su cumplimiento.

Pese a que desde el Concello están ya estudiando presupuestos para estimar el coste económico de la implantación de la medida en sus seis arenales, el regidor adelantó que todavía no hay nada en firme, pero lo que pudo confirmar a este diario es que la opción del parcelación de arenales va poco a poco perdiendo protagonismo. La razón radica en motivos organizativos y logísticos, sobre todo a la hora de montar y desmontar las cintas divisorias para limpiar los arenales. “Tras profundizar en esta posibilidad nos dimos cuenta que no es muy viable porque son incompatibles con las máquinas de limpieza, pero de todos modos es una opción que continúa ahí”, aclaró.

De cualquiera de las maneras y tal como anunció desde un primer momento, toda medida adoptada se probaría de modo experimental en el arenal de Ribeira, y de ahí se extrapolaría al resto.