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Nigrán instala en las playas “recoge-colillas” elaborados por niños y usuarios del Juan María

El Ayuntamiento de Nigrán está instalando en Playa América, Patos, A Madorra y Area Fofa “recoge-colillas” artesanales hechos con material de desecho por niños que asisten a los talleres infantiles del mercadillo de Playa América, estando los primeros ya colocados en la arena, al lado de este lugar. Además, diez unidades fueron encargados al Centro Juan María empleo y estarán ya listas esta semana. El Ayuntamiento de Nigrán da así un paso más en su empeño de apelar a la responsabilidad de la propia ciudadanía para mantener los arenales limpios, máximo después del éxito de la campaña de concienciación #SanXoanSenLixo.

“El propio diseño, además de una llamada de atención a los fumadores por parte de los niños para que dejen la playa limpia, es una invitación a reciclar y a respetar los derechos medioambientales de los más jóvenes”, señala el alcalde, Juan González. Así, los contenedores cuelgan de un soporte de madera (que está decorado con dibujos de pescados de colores) y consisten en botellas de PVC reutilizadas. El objetivo es que la propia instalación del “recoge-colillas” a pie de playa sea una llamada de atención a la responsabilidad de los fumadores, al margen de que también es una acción educativa.

Las colillas son ya la principal fuente de basura mundial por delante de los envases, botellas y bolsas de plástico, según el reciente estudio “Contaminación ambiental por colillas de tabaco. El tabaco de cuarta mano”, presentado recientemente por el doctor José Ignacio de Granda, coordinador del área de tabaquismo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ).

“Tenemos que concienciar a la gente de que las colillas también contaminan el mar y la playa gravemente, de que hay que acabar con la mala costumbre de fumar y enterrarlas”, insiste González.

Un total de 4,5 trillones de colillas son tiradas cada año a las calles, ríos, arena, bosques y en el mar, lo que tiene una grave repercusión en el medio ambiente. Las colillas pueden tardar entre 8 y 12 años en descomponerse totalmente. Estas acumulan parte de los componentes del tabaco, incluidas las sustancias químicas más nocivas que se liberan en contacto con el agua. Por lo tanto, cuando llegan a los ríos e, incluso, al mar, desprenden dicha sustancia, lo que supone una grave amenaza para la biodiversidad.