Difícilmente los cuerpos de Guardia Civil y de la Policía Local de Gondomar pueden preservar la seguridad si no disponen de personal para garantizar los derechos de los ciudadanos o para cumplir los deberes que la ley les marca. Ni les es posible asegurar el cumplimiento de la ley, ni la protección de las personas y los bienes, ni el orden público y la seguridad ciudadana, ni la prevención de los delitos, ni la investigación de hechos delictivos, ni la recogida de información y la planificación de acciones contra los delitos, ni la colaboración con los servicios de Protección Civil, ni la custodia de las propiedades, de los edificios e instalaciones públicas, ni la ordenación del tráfico, ni la persecución de delitos medio ambientales.
Según denuncia Manifesto Miñor, actualmente, doce son los efectivos totales de la Guardia Civil de Gondomar. Después de establecer los cuadros de horarios, en ocasiones tan sólo es posible tener activa una patrulla, para hacer las labores propias del cuerpo fuera del cuartel. Esta patrulla solamente puede estar disponible para un turno. En tiempos de vacaciones del personal o enfermedad, la situación se vuelve más crítica, ya que la patrulla por las parroquias, o por la villa, en ocasiones desaparece. Tan sólo queda un efectivo de la Guardia Civil dentro de las instalaciones.
En el caso de la Policía Local de Gondomar, área de la que el Alcalde es responsable, la situación aún es más dramática: a día de hoy, tan sólo tres efectivos están operativos. Esto se traduce en una situación de precariedades en el servicio: en la práctica, solo se puede tener a un funcionario en ejercicio activo para atención a la ciudadanía del Ayuntamiento y exclusivamente en el turno de mañana. “En esta precaria situación parece difícil pedirle que protejan el libre ejercicio de los derechos y libertades de la ciudadanía o que trabajen en la prevención y la investigación de las conductas delictivas”, apunta Xosé Antón Araúxo.
Además, al no disponer de policía por las tardes, las instalaciones del Centro Neural permanecen cerradas, por lo que no se pueden utilizar por parte de colectivos vecinales y organizaciones políticas al no designar el ayuntamiento una persona que las abra. “La seguridad es uno de los bienes que más aprecian los vecinos. En Gondomar, la situación es crítica y ninguna autoridad, ni gubernamental, ni local, demuestra preocupación por un tema tan sensible para todos nosotros”, concluye Araúxo.

