La última obra del «maquetista de Camos»

FOTO: PABLO F. ESTÉVEZ // Feliciano pousa xunto ao seu último traballo, detrás dúas das súas primeiras maquetas realizadas cando estaba embarcado na década dos 60 e 70.

Existen muchos tipos de personas y eso es precisamente lo que nos hace únicos, aunque después esta Feliciano Figueiró “el maquetista de Camos”. Con más de 25 reproducciones a sus espaldas y 80 años de edad, Figueiró acaba de finalizar la que según aseguró será su última creación, una fábrica de pretensados ubicada en Nigrán y en la que el artista a escala trabajó durante 25 años como conductor de camiones. De entrada este hecho puede llevar a pensar que su pasión proviene de aquí pero nada más lejos de la realidad, a Feliciano la “espinita” de la paciencia se le quedó clavada mientras estuvo embarcado en la marina inglesa, allá por la década de los 60. Quizás el desconocimiento del idioma y las largas horas de travesía despertaron una inquietud que poco tiempo después quedó latente, hasta que en el momento de su jubilación despertó con más fuerza que nunca. A partir de aquí surgieron horas y horas de conversación con la madera, que él mismo dio forma tan sólo sirviéndose de un cutter, una pequeña sierra, pinturas, colas y pegamentos. Con estos elementos y su ingenio es capaz de reproducir cualquier cosa. Empezó con barcos pero después dio el salto a los monumentos arquitectónicos, las catedrales de Burgos y León, la de Santiago, el monasterio de Oia, la Peregrina o la Torre Eiffel, dieron fe de su capacidad.

Quizás esta reproducción es la que más se aleja de su línea de monumentalidad aunque para él tiene un significado claro, el desarrollado durante más de veinte años en Nigrán fue su último empleo y por ello quiso dedicárselo a su última maqueta que próximamente donará a la empresa, algo que viene siendo habitual en él. Sin embargo recibir una de sus obras no está exento de una serie de obligaciones que no todos fueron capaces de cumplir, y este es uno de los motivos por el que asegura abandonará este mundillo. Feliciano a la hora de ceder sus creaciones adjunta un contrato por el que el adquiriente se compromete a mantenerlas en perfecto estado y repararlas en caso de necesidad, y de no ser así Figueiró podría reclamarlas. En muchos casos las condiciones no se cumplieron y se tradujeron en un ligero desencanto que poco a poco fue creciendo en el maquetista y que, sumado a que como él asegura “mis facultades ya no son las mismas”, propiciaron su decisión aunque quedará por ver si se cumple.

Trabajo artesanal con cutter y sierra

La maqueta presentada reproduce parte de una fábrica con sus patios, silos y naves. En ella se construyen bloques para la construcción de edificios y vigas de metal. Está realizada íntegramente en madera, aunque tiene un par de elementos en corcho blanco pero su creatividad hace que no sea perceptible. Un elemento muy característico de su técnica es que no utiliza el sistema métrico para llevar a cabo las escalas sino que se sirve de sus piernas y de fotografías, y como bien dice “lo hago a ojo” y así saca sus propias equivalencias. Tampoco utiliza madera de balsa, un material muy común en el mundillo por su maleabilidad, se sirve de plafones y retales de madera cuyo grosor lo corta a medida en carpinterías de la zona. A partir de aquí se sirve de sus proporciones y de paciencia para ir componiendo las diferentes estancias y espacios. Un trabajo de “chinos” realizado a lo largo de nueve meses a razón de cuatro horas diarias y plasmado en un trozo de madera de 1×1,5 metros construido con esmero, y que en la actualidad aguarda en uno de sus garajes para ser trasladado a su nuevo emplazamiento.