Multas de hasta 150 euros por no recoger los excrementos de los perros en Baiona

Cada vez es más común encontrar en calles y plazas la recogida de los excrementos de los perros. En este sentido, los ciudadanos de Baiona se han concienciado y se ha avanzado mucho en los últimos años, pero todavía son muchas las quejas que los vecinos hacen llegar al Departamento de Medio Ambiente. Se trata de una estampa poco habitual la de encontrar heces que no son recogidas por sus dueños en mitad de la calle, pero que todavía se produce en ocasiones y el objetivo del Concello es que esta práctica se extinga.

El dueño tiene la obligación, entre otras, de estar al día con el calendario de las vacunas, pero además hay algunas acciones, como la de recoger los excrementos, que también es obligatoria y que en ocasiones cae en el olvido.

La Concejalía de Medio Ambiente sigue apostando en mejorar la limpieza de las calles y espacios públicos. Desde el departamento, y a pesar de que se ha avanzado en la concienciación, siguen localizando prácticas incorrectas de los dueños de animales de compañía que no recogen los excrementos, haciendo recaer esta carga en los empleados de limpieza. Esta información ha sido trasladada a la Policía Municipal para que ejerza a partir de esta semana una mayor vigilancia que permita sancionar este tipo de conductas incívicas.

Pese a las campañas de información, sigue habiendo excrementos en las calles. Es un hecho grave por el riesgo que conlleva para la salud pública, motivo por el que la Ordenanza Reguladora de la Circulación de Perros por las vías y espacios públicos lo tipifica como infracción grave, sancionable con multas de entre 90 y 150 euros.

El artículo 4 de esta Ordenanza limita la acción de los perros en las vías públicas. En ella se recoge que los poseedores de estos animales deberán cuidar de que no ensucien las calles y espacios públicos con sus deposiciones. En el caso de que estas se produzcan, están obligados a limpiar los excrementos de forma inmediata desde el punto de vista higiénico.

Esta ordenanza está compuesta por otros artículos en los que se detallen determinados requisitos obligatorios para los dueños de los animales. Entre ellas se encuentra la obligatoriedad de que los perros tienen que ir sujetos por una cadena o correa, exceptuando se utilicen para tareas agrícolas, ganaderas o los de caza mientras desarrollen actividades en el ámbito rural y los que, en compañía de una persona responsable, circulen fuera de los núcleos urbanos, por terrenos agrícolas, forestales o costeros, siempre que no sea en presencia de terceras personas. También figura el uso obligatorio del microchip para todo tipo de cánido y el uso obligatorio de bozal para los perros considerados de razas peligrosas.

Asimismo, la ordenanza recoge en su artículo 3 la prohibición de la circulación y estancia de perros en las playas y los espacios públicos de acceso a ellas en el periodo que va desde el 1 de junio hasta el 30 de septiembre de cada año. Exceptuando de la prohibición a los perros-guía de invidentes y discapacitados.

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