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“Nos sentimos huérfanos de nuestros gobernantes, que nos dejaron solos ante el fuego y el peligro”

Una semana después de que los incendios forestales asolaran la comarca del Val Miñor, cerca de medio millar de personas se concentraron este domingo en el Parque de la Palma de Baiona, convocados por los vecinos y vecinas del barrio de la Anunciada, conocido popularmente como Corea.

Entre los asistentes se podían ver multitud de carteles con mensajes como “Non é o mesmo morrer que matar, non é o mesmo arder que queimar”, “Sen bandeiras, sen cores, unidos polos mesmos valores”, “Menos día do turista e máis brigadistas”, “Baiona non chora, ¡¡traballa!!”, “En memoria dos falecidos no domingo negro”, “Non queremos monumentos, queremos recursos”, “Galiza vístese de luto”, “Non máis eucaliptos”, “Todos unidos rexurdiremos das nosas cinzas” o “Menos bandeiras, máis mangueiras”.

Lorena Cabral fue la encargada de leer el manifiesto:

Los vecinos y vecinas seguimos desolados una semana después de lo sucedido el pasado domingo en nuestro pueblo y en particular en nuestro barrio, el Barrio de la Virgen de la Anunciada. No nos queremos olvidar de las personas fallecidas, toda nuestra solidaridad para con sus familiares. Su pena es nuestra pena también.

Hay una palabra que define ese día, solidaridad. La solidaridad de cientos de personas que se tiraron al fuego a pecho descubierto y con toda el alma para evitar una catástrofe de mayor magnitud, salvando nuestras vidas, casas y con ellas nuestras pertenencias y recuerdos.

Gracias, gracias y mil gracias a todas las personas que sin pensar en las consecuencias de ponerse ante el fuego estuvieron ayudándonos ese día.

Ante el fuego los humanos lo que sentimos es impotencia y desesperación. Y esa impotencia y desesperación crece cuando compruebas que como no saques los calderos y las mangueras de casa para atajar el fuego, arde todo.

Pero cuando llegó ese momento y miramos para atrás, comprobamos que cientos de personas, vecinos de Baiona o no, que no sabemos de dónde salía tanta gente, estaban a nuestro lado luchando contra el fuego consiguiendo que el fuego no pasara.

Gracias, gracias y mil veces gracias.

Lo vivido ese negro día va a quedar para siempre en la memoria de todos y todas los que lo vivimos en directo y también para los que no estuvieron y lo siguieron con desasosiego por las redes sociales y prensa.

Por eso queremos gritar alto y claro “Lume, Nunca Máis”.

Nosotros no sabemos, y tampoco es nuestro trabajo saber si esto es obra de un pirómano, un terrorista o como queráis llamarle, para eso ya está la policía, los jueces y los políticos, pero lo que sí sabemos es que esto no debe volver a pasar.

“Lume, Nunca Máis”.

Ese día nos sentimos huérfanos de nuestros gobernantes, que nos dejaron solos ante el fuego y el peligro, por eso exigimos, a quienes tienen la responsabilidad de hacer que esto no vuelva a pasar, que hagan balance y reflexionen, para que si por desgracia volvemos a pasar por algo así, no sea como ese día que nos sentimos abandonados por los que tienen la obligación de velar por nosotros.

Nuestros impuestos tienen que servir para algo más que para grandes obras que no necesitamos, sino para poder vivir tranquilos, sabiendo que en un momento de emergencia, quien nos gobierna, va estar para solucionarla, y no dejarnos abandonados a nuestra suerte.

Pero donde faltó organización de los gobernantes, hubo solidaridad, y de esta salimos con más fuerza y orgullos de nosotros mismos por ganarle la batalla al fuego, e orgullosos de nuestra juventud, tantas veces criticada, que ese día se volcó sin pensarlo. Los jóvenes son el futuro y con estos jóvenes vamos a llegar muy lejos.

Gracias, gracias y mil gracias, sin vosotros no lo hubiéramos conseguido.

El paisaje que nos queda por mirar durante un largo tiempo es desolador, por eso también queremos manifestar nuestra preocupación porque en un futuro se cuiden más nuestros montes, se mantengan limpios y libres de obstáculos que impidan que en un caso de emergencia podamos acceder o escapar por cualquier sitio. Y esto es trabajo de las Comunidades de Montes y de los propietarios de los montes, a quienes le pedimos que pongan más empeño en prevención y limpieza para evitar estos desastres, sobre todo al lado de las zonas habitadas.

Pero por encima de todo, el motivo de esta concentración es agradecer la ayuda que recibimos, no nos vamos a cansar de dar las gracias las veces que haga falta. Sin vosotros no hubiera sido posible salvar nuestras casas.

La naturaleza que nos rodea es un bien preciado y que tenemos que dejar para las generaciones futuras en las mejores condiciones, por lo que no nos podemos permitir el lujo de que desaparezca bajo el fuego.

Y para terminar, gracias, gracias mil gracias a todos.

“Lume, Nunca Máis”.