El Ayuntamiento de Nigrán viene de sustituir las 27 farolas de la calle Arquitecto Palacios de Panxón por unas nuevas de iluminación led por importe de 39.266 € subvencionado en el 80% por el Fondo de Compensación Ambiental. El objetivo de este cambio es mejorar la eficiencia energética y la calidad ambiental, ya que las antiguas luminarias daban problemas al exceder el fin de su vida útil, afectando a su rendimiento, calidad y consumo y suponiendo esto un aumento de las emisiones de CO2. En este sentido, el gobierno de Nigrán consideraba prioritario el cambio de la iluminación en esta calle al encontrarse en pésimo estado pese a ser un vial estratégico que une el Centro de Salud con el Pabellón y ser empleado por miles de vecinos y turistas cada día.
La actuación supuso la sustitución de los báculos de acero galvanizado que ya estaban oxidados por unos nuevos que incorporan el escudo del Ayuntamiento de Nigrán; sustitución de las luminarias actuales de vapor de sodio por otras nuevas de tecnología LED de menor potencia y regulación de flujo; y finalmente, sustitución del cuadro de alumbrado incluyendo un reloj astronómico digital que cada semana regula automáticamente las horas de encendido y apagado en función de la puesta y salida del sol. El antiguo alumbrado resultaba obsoleto, sobreiluminaba la calle y no aprovechaba correctamente los recursos energéticos al tener excesiva potencia instalada y desaprovechar la luz diurna (el control era analógico, encendiéndose y apagándose a unas horas fijas todo el año).
A esta renovación hay que sumarle los 8.712 euros aportados a través del Plan Concellos 2017 de la Diputación de Pontevedra para el reciente cambio de las farolas del paseo marítimo de Panxón por nuevas con tecnología LED, las antiguas, también de vapor de sodio, presentaban averías continuamente al concluir su vida útil.
«El cambio a LED supone un importante ahorro energético y ofrece una imagen moderna en el municipio», indica Rial. De hecho, como ya se hizo en todo el casco urbano, la nueva medida supondrá reducir la potencia de consumo entre el 51% y el 80 %, lo que al mismo tiempo implica disminuir los costes de funcionamiento de las instalaciones de iluminación pública y, sobre todo, le permite al Ayuntamiento optimizar el gasto energético y de mantenimiento en este campo, ya que una lámpara de vapor de sodio tiene una vida media útil de 12.000 horas y una de LED entre 50.000 y 100.000 horas.


