El Plan Especial de As Costeiras está suscitando un movimiento social y vecinal como no se había vivido en años en el Ayuntamiento de Baiona y el Bloque Nacionalista Gallego respondió a las peticiones de información convocando un encuentro abierto en el que expuso los por qués de su oposición a este planeamiento deportivo, reforzando esta posición con la colaboración de Serxio Regueira, vecino de la parroquia de Domaio en Moaña y Presidente de la Plataforma en Defensa de la Ría, que habló de los antecedentes y presente del campo de golf en su parroquia.
Durante el acto se distribuyeron un ciento de modelos de alegato, demandando los vecinos y vecinas más copias, mismo para distribuir entre conocidos y familiares. La propia Comunidad de Aguas y la Asociación de Veciños de Baredo van a repartir casa por casa modelos durante el próximo domingo y hasta la finalización del plazo de alegatos, el próximo día 14, se habilitará una mesa de recogida de alegatos en el propio centro cultural.
Asimismo, varios colectivos y organizaciones colaboran en la organización de una salida a la zona afectada por el Plan Especial, con el fin de conocer los valores paisajísticos, naturales y mismo arqueológicos que se encuentran allí. Mas sí en algo existe preocupación entre los vecinos y vecinas de Baredo es por la afición a los recursos hídricos, ya que sus viviendas dependen de las minas que rodean As Costeiras.
A pesar de que el día 14 finaliza el plazo de alegatos, fueron muchos los presentes que demandaron continuar organizando acciones que visibilicen las taras del proyecto deportivo y que se conciencie no sólo a la parroquia de Baredo, sino también a todo el Ayuntamiento de Baiona y al otro lado del mismo. Iago Pereira, Portavoz Municipal del BNG, precisamente relató en este sentido el irreal del estudio económico, que en caso de ser errado y tener que producirse un rescate por insolvencia de la explotación, podría suponer unos costes de más de 15 millones de euros a las arcas municipales. Añadido a esto, la expropiación forzosa de los terrenos, en la actualidad en manos comunales, supondría una inversión de como mínimo 2 millones de euros, a cambio de un canon anual de 30.000 €.
Sí alguna conclusión puede extraerse del encuentro abierto organizado por el BNG fue que los vecinos y vecinas de Baredo asisten con preocupación a la implantación de un proyecto que no fue consultado en ningún momento con ellos y que no van a aceptar por la vía de la imposición.






