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O Refuxio d’Antón cierra sus puertas en Baiona tras casi 75 años de actividad

Parece que la economía baionesa cierra un ciclo. Establecimientos míticos, la mayoría situados en la calle comercial por antonomasia de la Real Villa, Elduayen, echan el cierre. Primero fue El Delfín, por jubilación de su propietaria, local que será ocupado por una sucursal bancaria, y en las próximas semanas, le seguirán el Cerchas, Ana y Dolce Baiona, a los que se suma O Zapatazo en la calle Carabela Pinta y O Refuxio d’Antón, en Ventura Misa.

En la mayoría de los casos, la razón es la misma, la jubilación de los propietarios y la falta de relevo familiar. O Zapatazo cerrará sus puertas junto con otras tiendas de la conocida cadena gallega al encontrarse en concurso de acreedores, con una deuda que supera los 20 millones, y según indican, la causa, la caída en las ventas.

El cierre que más sorprende en las calles de Baiona es el de O Refuxio d’Antón, enclavado en un sitio estratégico, el corazón del casco histórico, sin duda un reclamo turístico y cultural, como reconoció el Ayuntamiento al conceder en el 2014 la Carabela de Oro al empresario Antonio Almansa Almansa, que heredó el negocio familiar y lo gestionó con éxito convirtiéndolo en un referente y símbolo de identidad de los marineros baioneses.

Antonio Almansa Almansa nació el 25 de febrero de 1934 en Traslava de Amoeiro, provincia de Ourense. Vive en Baiona desde los 9 años, y en la villa se casó con Antonia Rodríguez Ratel. Fruto del matrimonio nació su hija, Nieves Almansa Rodríguez, que lo gestiona en la actualidad junto con su prima. El motivo del cierre, según indican, es el cansancio de tantos años de duro trabajo y la falta de relevo.

O Refuxio d’Antón

O Refuxio d’Antón inicia su primeros pasos en 1943, cuando D. Jose Almansa Castiñeira, padre de Antonio Almansa, recae en Baiona original de Trasalva de Amoeiro, en la provincia de Ourense, y abre un almacén de vino al por mayor en la calle Xogo da Bola. Pronto los marineros empiezan a acudir a la bodega a tomar “as cuncas de viño”. Al cabo de un año decide trasladar el negocio a la calle Ventura Misa, 44 (local actual). A pesar de que la vieja taberna no tenía ningún letrero que la identificase, todos los marineros de Baiona la conocían con el entrañable nombre de “El Refugio”.

Poco después adquiere en propiedad la casa ubicada en la calle Ventura Misa nº 34 y traslada el negocio al local situado en su bajo. Comienza a servir tapas y comidas, manteniendo el local anterior como almacén. En 1965 José Almansa decide alquilar el bajo donde estaba su negocio, garantizando así unos ingresos mensuales fijos, y retorna a sus orígenes abriendo nuevamente la cantina en el número 44, donde vuelve a despachar solamente vino, cerveza y licores, ya que el local carecía de cocina.

Tras fallecer su progenitor, Antonio Almansa Almansa se hace cargo del negocio familiar en 1975, y durante más de 26 años está al frente de la taberna siendo su cabeza visible, convirtiéndola y transformándola a lo largo de este tiempo en el establecimiento con solera que es hoy en día.

O Refuxio d’Antón es uno de esos locales con sabor a antaño, enxebre y nostálgico en el que el tiempo parece que se ha detenido, con sus viejas puertas de madera acristaladas, su piso de piedra ennegrecido después de tantos años, las mismas paredes de granito y ladrillo de la mitad del siglo pasado, dos radios antiguas, la fotografía de don Ramón Otero Pedrayo, vecino del pueblo de Trasalva de Amoeiro y amigo del padre de Antonio, las jarras y las tazas de madera de las peñas, las mesas, taburetes y bancos toscos de madera, los diez mandamientos del bebedor, los toneles, fotos y por supuesto el cuadro “A peña do bo dente”, que luce desde 1967 en una de las paredes y en el que se puede leer “Comamos, bebamos e poñámonos gordos e si nos critican fagámonos os sordos”.

Poco a poco y con el paso del tiempo comienza por parte de los marineros de baiona la tradición y costumbre de entonar cánticos acompañados de una taza de vino y de escuchar anécdotas de todo tipo, dentro de un ambiente extraordinario y único de peñas que se concentraban en la cantina dispuestos a cumplir con todos los mandamientos que rezaba el cartel expuesto en la pared.

Durante los años ochenta se puso de moda el moscatel y la bodega se convirtió en el punto de encuentro de gente joven y de la movida baionesa, en busca de chatos y cacahuetes, conociéndose entre todos ellos con el seudónimo de “a de os dulces”.

En el año 2001 su hija Nieves Almansa Rodríguez adquiere la casa en propiedad, ya que estaba en situación de arrendamiento, y adecua el local a los nuevos tiempos, pasándose a llamar definitivamente en honor a su padre “O Refuxio d’Antón”, aunque como hemos dicho anteriormente su nombre ya existía en la memoria colectiva de todos. Empieza una nueva etapa en la gerencia y dirección de la taberna a cargo de su hija Nieves y su prima donde comienzan a servir tapas variadas: pulpo, tortilla, langostinos, etc., y muchas comidas típicas baionesas.

Fue y sigue siendo un santuario de remanso para los marineros de Baiona, que entre taza y taza refrescan sus gargantas después de una dura faena en el mar y que diariamente los reciben con calidez y son tratados y conocidos todos ellos por sus motes y apodos, muchos actualmente jubilados, acudiendo a esta taberna desde su existencia, allá por el año 1943.

Durante los fines de semana la taberna adquiere otra dimensión, la de la multitud de veraneantes y visitantes, así como de turistas que vienen precisamente preguntando por este establecimiento tan singular y de visita obligada para todos los que llegan por primera vez a Baiona.

El periodista Pedro G. Cuartango escribió en 2013 en su crónica “Bayona en Verano”: “Pero como el espíritu se nutre de lo material, nada reconforta tanto el alma como una tortilla de patatas de O Refuxio d’Antón. Siempre vuelvo a esta Bayona familiar y acogedora, en la que nunca sobra la manta en los húmedos albores del día…”.