El próximo miércoles, 2 de septiembre a las 19:00 horas, la Sala Municipal de Exposiciones del Concello de Tui acoge el acto de inauguración de la exposición “O río que nos move”. En la misma se recogen 99 fotografías tomadas en 1985 por cinco chicos del Baixo Miño que, con edades entre los 21 y los 23 años, decidieron descender el Miño en su totalidad, sin ningún equipo de apoyo y en canoas construidas por ellos mismos; algo que nadie había hecho antes.
Cuarenta años después, aquella hermosa aventura regresa convertida en exposición – O río que nos move. En canoa polos 317 km do Pai Miño- y en reflexión colectiva sobre el estado del Miño, su valor natural, cultural y como símbolo de identidad para dos pueblos hermanos, Galicia y Portugal, que deben ahondar en el conocimiento mutuo y seguir estrechando lazos.
Este proyecto expositivo es la primera gran muestra sobre nuestro río. Con ella recuperara la memoria de aquella iniciativa única para ayudar en la concienciación medioambiental hacia un bien común que precisa de cuidado y protección y para que todos podamos disfrutar del mismo. Ahora, en el tiempo de los caminos y caminantes, la del Padre Miño es la gran ruta por descubrir con la que los cinco protagonistas -Carlos Carrera, Xurxo Estévez, Juanjo Otero, Santos González y Rafa Cid- adquirieron un compromiso de defensa y divulgación.
La muestra la integran fotografías del descenso, de la autoría de Carlos Carrera, que están acompañadas musicalmente por una pieza original –Discorrer- que incluye fragmentos del Archivo Sonoro del Río Miño, depositado en el Consello da Cultura Galega, y otra creación igualmente original, Minius.
La exposición recuerda la travesía que sigue el curso del río desde su origen hasta el final, convirtiendo cada parada en un capítulo distinto de una misma narración colectiva. En Tui el foco estará en la condición fronteriza del Miño, con un coloquio en el que participarán los alcaldes de Tui y Valença, Enrique Cabaleiro y José Manuel Carpinteira; el máximo responsable de la Comandancia Naval, Víctor García Pozuelo; el historiador Rafael Sánchez Bargiela y Enrique Míguez, piragüista medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984.
El coloquio se celebrará el día de la apertura, el miércoles 2 de septiembre a las 19:00 horas, en la Sala Municipal de Exposiciones, en el Edificio “Francisco Sánchez”, donde quedará expuesta una de las canoas del descenso -recuperada de un pajar y restaurada para la ocasión-, con chalecos y remos. La exposición estará en Tui hasta el 23 de septiembre.
Para la concejala de Enseñanza, Cultura y Juventud del Concello de Tui, Sonsoles Vicente Solla, esta exposición conmemora los cuarenta años de esa aventura ofreciendo una oportunidad para reflexionar sobre el estado del río y el potencial inmenso que nos ofrece. En el tiempo de los caminos y caminantes, la del Padre Miño es la gran ruta por descubrir, recuperando el Miño como hilo conductor de nuestra historia, de nuestro paisaje y de nuestra identidad colectiva.
Relato de aquella aventura de 1985
En la ribera gallega con vistas a la desembocadura, unos chicos de O Rosal -de entre 21 y 23 años- fantasearon, hace más de cuatro décadas, cómo sería el nacimiento de aquel imponente curso de agua, y se hicieron una pregunta -¿por qué no vamos a ver dónde nace?-, que acabó empujando la historia. Se pusieron manos a la obra y decidieron fabricar dos canoas para una aventura que había superar sus expectativas. Primero localizarin en Madrid un plano de construcción en una librería especializada y a continuación, para poder interpretarlo, hicieron consultas en astilleros de embarcaciones de madera.
Después de meses de preparativos, el 20 de junio de 1985 iniciarin en O Pedregal de Irimia (Meira, Lugo) la bajada del gran río, la primera completa y probablemente aún la única, debido a las dificultades -sobre todo superar los cinco embalses- y hasta peligros en los rápidos de Melgaço-Arbo. En este territorio fronterizo fueron continuamente zarandeados por la fuerza del agua, con remolinos y cambios de dirección favorecidos por la presencia de las pesqueras. En minutos pasaban de Galicia a Portugal, y de vuelta a Galicia. Todos acabaron despedidos a favor de las corrientes cruzadas, alguno con problemas para subir a la superficie y con una canoa rota al chocar contra una peña en medio del río. Tras diez días de navegación completaron los 317 kilómetros hasta la desembocadura entre Caminha y A Guarda.
Para recuperar la travesía de 1985 y traerla al presente con fin de divulgar la riqueza y posibilidades del Padre Miño, constituyeron una asociación cultural -A.C.40 anos do descenso do Miño- con la que trabajar en colaboración con instituciones y patrocinadores -Xunta de Galicia, Diputaciones de Lugo, Ourense y Pontevedra, Concellos, Naturgy, Polirros y Rodrigo Carrera Asociados-. Su apoyo hace posible este proyecto expositivo, al que quieren dar continuidad con la solicitud a la Xunta de Galicia de que declare el río Miño como “Itinerario Cultural Autonómico” y con la posibilidad de extenderlo a Portugal. Algún ayuntamiento de la orilla lusa ya mostró interés en esta iniciativa de defensa de un bien común. Nuestro río marcó frontera en el pasado -la más vieja de Europa-, pero ahora la raia se está transformando en lazo de unión a lo que quieren contribuir. Más que nunca “O Minho nâo separa, une”.

