Abel Caballero reafirmó la decisión del Concello de Vigo de mantener la situación de prealerta por sequía ante el descenso de las reservas del embalse de Eiras, que se sitúan ocho puntos porcentuales por debajo de las registradas en la misma fecha del año pasado. Según explicó, se trata de la segunda peor situación de la serie histórica, por lo que insistió en la necesidad de actuar con anticipación para garantizar el abastecimiento.
La prealerta implica la adopción de medidas para evitar consumos superfluos, como el llenado de piscinas, la supresión de los baldeos con agua potable o la recomendación de un uso responsable del agua en los hogares. “Se trata de actuar con sentido común”, afirmó, al tiempo que agradeció la respuesta de la ciudadanía. “Los vigueses y las viguesas están respondiendo muy bien, con tranquilidad y serenidad. Saben que lo que queremos es evitar que Vigo se quede sin agua”, señaló.
El alcalde rechazó las críticas de la Xunta de Galicia, que acusó al Concello de generar alarma. “No creamos temor; somos previsores. Nuestro deber es anticiparnos a los problemas”, afirmó. En este sentido, insistió en que el embalse de Eiras “es demasiado pequeño para la demanda que soporta” y reclamó nuevamente la construcción de un segundo embalse aguas arriba en el río Oitavén. “Agua hay porque llueve, lo que hay que hacer es almacenarla”, indicó, recordando que el Concello lleva “15 años” solicitando esa infraestructura sin obtener respuesta favorable de la administración autonómica.
Por último, el alcalde insistió en que la competencia para garantizar el abastecimiento en alta corresponde a la Xunta de Galicia. “Según el Estatuto de Autonomía es la responsable de los embalses y del agua en alta, pero no hace nada. Cuando hay problemas desaparece”, concluyó.

