La alcaldesa de Ponteareas, Nava Castro, optó hoy por suspender el pleno municipal ordinario para continuarlo a puerta cerrada en su despacho ante las protestas de las trabajadoras del Servicio de Ayuda en el Hogar (SAF), que van a pasar de nuevo la noche cerradas en el Concello. La regidora del Partido Popular se negó a aceptar la propuesta de la oposición de abordar al inicio de la sesión la moción en la que se reclama la apertura urgente de un expediente de extinción de contrato por los graves incumplimientos de Óbolo, la empresa concesionaria.
Los tres grupos de la oposición tomaron la palabra al inicio del pleno para solicitar una cuestión de orden en el sentido de tratar al principio la propuesta y no tener que esperar hasta el punto 28º, a lo que la alcaldesa se negó asegurando que la sesión se iba a desarrollar tal y como estaba prevista. Esta actitud encendió los ánimos de las afectadas, que comenzaron a reclamar a gritos una solución a un conflicto laboral que acumula ya 61 días de huelga, demanda a la que también se sumó la oposición al completo.
Castro llamó al orden en tres ocasiones y se apresuró a suspender el pleno para continuarlo a puerta cerrada en su despacho, tras lo que las trabajadoras decidieron permanecer en el salón, donde pasarán la noche una vez más en señal de protesta.
Desde la CIG denuncian que en todo este tiempo de conflicto la compañía aun no fue quien de presentar en la mediación la documentación justificativa de la correcta cotización y rectificación de las nóminas con diferencias salariales que se volvieron a registrar en el mes de octubre.
“Óbolo retrasó su comparecencia en la mediación solicitada en el AGA hasta 15 días en el mes de noviembre, y ayer se volvió a presentar en la reunión sin justificación. De igual manera, una empleada compareció en la Inspección de Trabajo sin documentación suficiente y clara”, explican desde la central sindical. En este mes tampoco procedió a constituir el comité de prevención de riesgos laborales, optando por no comparecer en la primera convocatoria y vetando la presencia de la asesora de la CIG en la segunda.
En consecuencia, las trabajadoras optaron por acudir al pleno una vez más para reclamar la aprobación de la moción en la que se insta a la rescisión del contrato, y nuevamente pasarán la noche cerradas en el Concello para denunciar el “maltrato institucional” al que están sometidas por un Gobierno local “decido a salvar a Óbolo es su contrato pasando por encima de los derechos de las personas trabajadoras y de las usuarias”.


