Hay personas que, sin hacer ruido, cambian el mundo cada día. Lo hacen desde un aula, con una tiza en la mano o con el puntero de la pantalla táctil cuando las nuevas tecnologías llegaron a la enseñanza y con la mirada puesta en el futuro. En Tomiño, dos de esas personas son Cruz Garrido y Carlos Villanueva, docentes del IES Antón Alonso Ríos que hicieron de la enseñanza una forma de vida y del cuidado de su alumnado un arte silencioso.
El Concello quiso rendirles un sentido homenaje en la casa consistorial tras su reciente jubilación después de décadas enseñando con pasión, paciencia y corazón. La alcaldesa, Sandra González, y la concejala de Educación, Cristina Martínez, recibieron a ambos profesores en un acto de agradecimiento a dos trayectorias que son historia reciente del IES Antón Alonso Ríos y de la propia comunidad educativa tomiñesa.
Durante más de veinte años, Cruz Garrido, profesora de Historia, acompañó a generaciones de estudiantes del instituto tomiñés, guiándolos con cariño y una profunda vocación. Directora del centro durante unos años, estuvo al frente del equipo directivo durante la pandemia de la COVID-19, un período de especial complejidad en el que tuvo que liderar la adaptación a las nuevas circunstancias, garantizar la continuidad educativa y cuidar de alumnado y profesorado. Un tiempo que puso de manifiesto su gran compromiso, su capacidad de organización y su humanidad.
Carlos Villanueva, por su parte, dedicó treinta años a la docencia en el mismo instituto como profesor de Biología, transmitiendo curiosidad, respeto por la naturaleza y un profundo amor por la ciencia. Con una mirada serena y una entrega constante, dejó una huella honda en el alumnado y en el claustro, siendo también parte del equipo directivo del centro.
Como miembros de la dirección impulsaron proyectos y tejieron puentes entre el instituto y el Concello en una colaboración constante que hizo posible muchas iniciativas educativas que hoy definen a Tomiño como referente de educación pública y de calidad.
“Enseñar es un acto profundamente humano, porque quien educa no solo transmite conocimiento, sino que ayuda a construir personas. Cruz y Carlos representan esa esencia del profesorado que entiende la docencia como una entrega y una forma de vida. Son parte del Tomiño que queremos: el de un pueblo que educa, que acompaña y que aprende junto”, destacó la regidora.
La alcaldesa quiso subrayar también el valor simbólico de este reconocimiento. “En un tiempo de cambios e inmediatez, es importante recordar que la educación es una semilla que se cultiva a largo plazo. Y ellos dejan un bosque entero de recuerdos, de aprendizajes y de cariño. Muchas gracias Cruz y Carlos por hacer de Tomiño un lugar mejor a través de vuestra enseñanza, por vuestra humanidad y por vuestra sabiduría compartida”, añadió.

